En la comunidad de Maras, a 3,300 metros sobre el nivel del mar en el Valle Sagrado de los Incas, el taytha (mayor) Mariano Condori se prepara cada domingo antes del amanecer para caminar durante dos horas hasta la capilla de San Isidro Labrador. A sus 78 años, este descendiente directo de los antiguos habitantes del Tawantinsuyu lleva más de cincuenta años como catequista, transmitiendo las enseñanzas de Cristo en runasimi (quechua) a generaciones de campesinos que mantienen vivas las tradiciones de sus ancestros.
"Jesucristo kanchis Salvador", ("Jesucristo es nuestro Salvador"), declara don Mariano en quechua, mientras sus manos curtidas por décadas de trabajo agrícola sostienen con reverencia el crucifijo de madera que heredó de su padre. "Payqa rimansi quechua simipi, Payqa yachansi noqanchispa waqakuyninchista" ("Él nos habla en quechua, Él conoce nuestro llanto").
Síntesis cultural extraordinaria
El Cusco alberga a más de 400,000 hablantes de quechua, distribuidos en comunidades rurales que han logrado una síntesis extraordinaria entre su herencia cultural andina y la fe católica. Esta integración, iniciada hace cinco siglos, ha dado origen a expresiones religiosas únicas que combinan elementos cristianos con tradiciones ancestrales de manera armoniosa y profunda.
En la comunidad de Pisaq, la festividad de la Virgen del Carmen se celebra con danzas tradicionales que narran la historia de la salvación adaptada al contexto andino. Los danzantes de "qhapaq qolla" representan a los comerciantes que viajaban desde el altiplano hasta el Cusco, llevando no solo mercancías sino también noticias del Evangelio.
Liturgia inculturada
La Arquidiócesis del Cusco ha sido pionera en América Latina en el desarrollo de liturgias inculturadas que respetan y valorizan la cultura quechua. El Misal Romano ha sido traducido completamente al quechua, y las celebraciones eucarísticas incorporan instrumentos musicales andinos como la quena, el charango y la tinya.
"Misa Quechua nisqanchis mana copiakuy kanchu, hinaspa creación nisqa kan", explica el padre Adrián Quispe, sacerdote quechua de la parroquia de Oropesa. ("Nuestra misa en quechua no es una copia, es una creación"). "Diosninchis rimansi tukuy simikunapi, quechua simipipas" ("Nuestro Dios habla en todos los idiomas, también en quechua").
El mensaje del Papa León XIV
El Papa León XIV, quien antes de su elección trabajó extensamente con comunidades indígenas en Bolivia, ha mostrado especial sensibilidad hacia la realidad de los pueblos quechuas. En su exhortación apostólica "Andium Lux" (Luz de los Andes), el Pontífice escribió: "Las comunidades quechuas nos enseñan que la fe cristiana no destruye las culturas, sino que las purifica y las eleva hacia Cristo".
Durante su próxima visita al Perú, el Papa tiene programado celebrar una misa en quechua en Sacsayhuamán, el mismo lugar donde el Inca recibía el culto al Sol, simbolizando cómo Cristo, "el Sol de Justicia", ilumina todas las culturas.
Educación intercultural cristiana
En la provincia de Quispicanchi, la Escuela Intercultural "Yachayhuasi" (Casa del Saber) implementa un modelo educativo que integra la enseñanza del castellano y el quechua con la formación católica adaptada al contexto andino. Los estudiantes aprenden matemáticas usando los sistemas de conteo incaicos, estudian ciencias naturales con la sabiduría ancestral sobre plantas medicinales, y profundizan su fe cristiana desde su identidad cultural quechua.
"Warmakunaqa yachananku paykunapa cultura nisqankuta, Dios Yayanchispa munayninwan tupaspa", explica Gregoria Huamán, directora quechua de la escuela. ("Los niños deben aprender su cultura, en concordancia con la voluntad de Dios Padre"). "Cristo Jesús mana pipas identidadninchista qichuwanchu, aswanpuni kallpachansi" ("Cristo Jesús no nos quita nuestra identidad, más bien la fortalece").
Religiosidad popular andina
Las expresiones de religiosidad popular en las comunidades quechuas del Cusco revelan una teología profunda que integra la cosmovisión andina con la doctrina católica. El culto a los Apus (espíritus de las montañas) se ha transformado en veneración a los santos patronos de cada comunidad, manteniendo el respeto ancestral por las fuerzas de la naturaleza pero dirigiéndolo hacia Cristo y su Iglesia.
En la comunidad de Chinchero, la festividad de la Virgen de Natividad incluye ceremonias de "despacho" (ofrendas) que combinan elementos prehispánicos con oraciones católicas. "Pachamama Virgencitaqa kuyanakunchis, Payqa Diospa Maman kaspa", explica el mayordomo Eusebio Ttito. ("Amamos a la Virgen Madre Tierra, siendo Ella la Madre de Dios").
Ministerios laicales quechuas
Una característica distintiva de las comunidades quechuas del Cusco es el fuerte liderazgo laical que suple la escasez de sacerdotes en las zonas rurales. Los "hermanos mayores" y "hermanas mayores" actúan como ministros extraordinarios de la comunión, catequistas, y guías espirituales de sus comunidades.
Teodora Ccahuana, catequista de la comunidad de Machu Qolqa, ha bautizado a más de 200 niños en situaciones de emergencia y ha preparado para la Primera Comunión a tres generaciones de su pueblo. "Noqaqa mana padrechu kani, ichaqa Diospa llamkaynin kaspa kani", dice con humildad. ("Yo no soy sacerdote, pero soy trabajadora de Dios").
Jóvenes quechuas y vocaciones
El Seminario Mayor del Cusco registra un incremento sostenido en las vocaciones sacerdotales provenientes de comunidades quechuas. Actualmente, 35 de los 120 seminaristas son hablantes nativos de quechua, y varios han expresado su deseo de trabajar pastoralmente en sus comunidades de origen.
"Noqapa vocacionniyka kanakun noqapa aylluypaq serviykunapaq", explica Amancio Huallpa, seminarista de cuarto año originario de Canas. ("Mi vocación existe para servir a mi pueblo"). "Padrechakunaqa necesitakunku quechua simita rimayta, runakuna corazónninpi yaykukunanpaq" ("Los sacerdotes necesitan hablar quechua para entrar en el corazón de la gente").
Medicina tradicional y fe
Un aspecto fascinante de la fe quechua es cómo los curanderos tradicionales (altomisayoq) han integrado elementos cristianos en sus prácticas ancestrales de sanación. En muchas comunidades, los rituales de curación incluyen oraciones al Sagrado Corazón de Jesús junto con invocaciones a los Apus y el uso de plantas medicinales tradicionales.
"Diospa qhawariynin kashan tukuy hampikkunapi", explica don Hilario Apaza, altomisayoq de la comunidad de Ocongate. ("La mirada de Dios está en todas las medicinas"). "Jesucristo hampiqpas karqan, payqa jamuqkunata allin kasachirqan" ("Jesucristo también fue curandero, él sanaba a los que venían a él").
Migración y mantenimiento cultural
El fenómeno migratorio del campo a la ciudad ha generado nuevos desafíos para mantener vivas las tradiciones quechuas cristianas. Sin embargo, en los pueblos jóvenes de Cusco como San Jerónimo y Santiago, los migrantes han creado "parroquias culturales" que mantienen las celebraciones tradicionales adaptadas al contexto urbano.
En el pueblo joven de Ttio, poblado principalmente por migrantes de Chumbivilcas, la parroquia celebra misas dominicales en quechua y organiza festividades que recrean las tradiciones de sus lugares de origen. "Kuskunpiqa kanchis, ichaqa aylluninchiskunataqa manarak qonqaspachu", comenta Rosa Silvera, dirigente comunal. ("Estamos en Cusco, pero no hemos olvidado a nuestras familias").
Desafíos contemporáneos
Las comunidades quechuas cristianas enfrentan desafíos significativos en el siglo XXI. La influencia de medios de comunicación en castellano, la migración juvenil hacia las ciudades, y la llegada de denominaciones religiosas con enfoques más occidentalizados representan amenazas para la continuidad de sus tradiciones sincrética.
"Aswan hatun sasachakuyninchis kansi jóvenes kaqkuna ayqenanku comunidadninchismanta", observa el padre Quispe. ("Nuestro mayor desafío es que los jóvenes se van de nuestras comunidades"). "Paykunaqa riponku ciudad nisqaman, chaymanta kutimuqtinkupas, manaña quechua simipi yuyayniyoqchu kanku fe nisqamanta" ("Se van a la ciudad, y cuando regresan, ya no piensan en quechua sobre la fe").
Proyección futura
A pesar de los desafíos, las comunidades quechuas del Cusco muestran una vitalidad extraordinaria en su fe cristiana inculturada. La Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco ha iniciado un programa de investigación sobre "Teología Quechua" que sistematiza las expresiones de fe de estas comunidades para preservarlas y enriquecerlas.
Como concluye don Mariano Condori desde su comunidad en Maras: "Ñawpaq taytakunanchis willawakurqanku Dios kaypi kasqanta pacha qallariyninmanta. Kunan noqanchis yachanchis chay Diosniyku sutinqa Jesucristo. Chayqa kusay kaq, manaqa llakiy kaq" ("Nuestros antepasados nos dijeron que Dios estaba aquí desde el principio del mundo. Ahora sabemos que el nombre de ese Dios es Jesucristo. Eso es alegría, no tristeza").
En las alturas del Cusco, donde el viento andino lleva el eco de oraciones en runasimi hacia los picos nevados, las comunidades quechuas continúan escribiendo un capítulo extraordinario en la historia del cristianismo latinoamericano: una fe que habla con acento ancestral pero que proclama la misma verdad eterna de salvación.
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