Jóvenes chilenos y la búsqueda espiritual después del estallido social

Fuente: EncuentraIglesias

En el campus de la Universidad de Chile, sede Las Encinas, un grupo de estudiantes se reúne cada miércoles en el aula magna para lo que denominan "Círculos de Búsqueda Espiritual". No son solo católicos ni evangélicos, tampoco exclusivamente cristianos. Son jóvenes que, tras vivir la intensidad transformadora del estallido social de octubre de 2019, han emprendido una exploración profunda del sentido trascendente de la existencia, encontrando en la espiritualidad un espacio de sanación y proyección personal y social.

Jóvenes chilenos y la búsqueda espiritual después del estallido social
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"Después del 18-O, muchos nos dimos cuenta de que el problema de Chile no era solo político o económico, sino también espiritual", reflexiona Camila Torres, estudiante de psicología de 22 años y coordinadora de estos encuentros. "Habíamos perdido el sentido de comunidad, de propósito común, de algo sagrado que nos uniera más allá de las diferencias".

El despertar espiritual post-estallido

El Estudio Nacional de Espiritualidad Juvenil 2025, realizado por el Centro de Estudios de la Religión de la Universidad Católica, documenta un fenómeno inesperado: el 43% de los jóvenes chilenos entre 18 y 29 años declara haber experimentado un "despertar espiritual" durante o después de los eventos de octubre de 2019.

Esta búsqueda no sigue patrones tradicionales. En Santiago, grupos interdenominacionales como "Jóvenes en Búsqueda" reúnen semanalmente a más de 500 jóvenes en diferentes puntos de la capital, combinando elementos de meditación cristiana, filosofías orientales, espiritualidad indígena y activismo social.

El sociólogo Dr. Ricardo Salas, autor del estudio, explica este fenómeno: "Los jóvenes que vivieron el estallido experimentaron una crisis existencial profunda. Vieron caer certezas sociales, económicas y políticas. En ese vacío, muchos encontraron la necesidad de algo trascendente, pero desde una perspectiva crítica y no dogmática".

Nuevas formas de religiosidad juvenil

En Valparaíso, la Parroquia Universitaria San Francisco ha adaptado su pastoral juvenil para responder a esta nueva sensibilidad espiritual. El padre jesuita Carlos Mendoza, de 38 años, desarrolló un programa llamado "Fe en Construcción" que combina retiros espirituales con reflexión sobre justicia social.

"Los jóvenes de hoy no aceptan una fe desconectada de la realidad social", explica el sacerdote. "Buscan una espiritualidad que los ayude a transformar el mundo, no a escapar de él. Cristo revolucionario les habla más que Cristo consolador".

El programa incluye experiencias de "inmersión social" en poblaciones vulnerables, retiros silenciosos en contacto con la naturaleza, y diálogos interreligiosos con representantes de diferentes tradiciones espirituales.

Matías Hernández, de 24 años y estudiante de ingeniería en la Universidad Santa María, encontró en estos espacios una forma de conciliar su fe católica heredada con sus convicciones sociales: "Antes creía que ser cristiano significaba solo ir a misa y portarse bien. Ahora entiendo que significa luchar por un mundo más justo, como lo hizo Jesús".

El fenómeno de las comunidades emergentes

En Las Condes ha surgido un movimiento de "comunidades cristianas emergentes" liderado por jóvenes profesionales que buscan formas alternativas de vivir la fe. La comunidad "Resurrexit" se reúne en casas particulares, combina liturgia tradicional con música contemporánea, y dedica el 30% de sus ingresos a proyectos sociales.

Diego Silva, arquitecto de 27 años y uno de los fundadores, explica: "No estamos en contra de la Iglesia institucional, pero necesitábamos un espacio donde pudiéramos vivir la fe de manera más auténtica y comprometida. Aquí no hay jerarquías rígidas; todos somos responsables de la comunidad".

Esta comunidad, que comenzó con 12 miembros en 2020, cuenta actualmente con 180 participantes regulares y ha inspirado la creación de grupos similares en Ñuñoa, Providencia y La Reina.

Espiritualidad y activismo social

En La Florida, el Centro Juvenil "Esperanza Viva" de la Iglesia Metodista Pentecostal desarrolla un programa único que combina formación espiritual con activismo territorial. Los jóvenes participantes dedican sus mañanas a oración y estudio bíblico, y sus tardes a trabajo comunitario en ollas comunes y centros de apoyo escolar.

Francisca Morales, de 20 años y estudiante de trabajo social, lidera un equipo de 25 jóvenes que atienden a 150 niños en situación de vulnerabilidad: "Para nosotros, orar y servir son la misma cosa. No podemos hablar de amor a Dios si no amamos concretamente a nuestros hermanos más necesitados".

Este modelo de "espiritualidad activista" se ha expandido a otras comunas populares, creando una red informal de jóvenes cristianos comprometidos socialmente.

Búsqueda ecuménica e interreligiosa

Una característica distintiva de la espiritualidad juvenil post-estallido es su apertura ecuménica e interreligiosa. En la Universidad de Concepción, el grupo "Caminantes de la Fe" incluye católicos, evangélicos, ortodoxos, musulmanes, budistas y personas sin afiliación religiosa específica.

Sus encuentros semanales combinan momentos de oración según diferentes tradiciones, diálogo interreligioso y proyectos de servicio comunitario conjunto.

Ahmed Al-Rashid, estudiante sirio de medicina y uno de los coordinadores musulmanes del grupo, destaca: "Aquí hemos aprendido que las diferentes religiones pueden trabajar juntas por objetivos comunes: justicia, paz, cuidado del medio ambiente. Los jóvenes no tenemos miedo del diálogo interreligioso".

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Espiritualidad digital y virtualidad

La pandemia de COVID-19 aceleró el desarrollo de nuevas formas de espiritualidad juvenil mediadas por tecnología. En Santiago, la aplicación "FE+", desarrollada por jóvenes cristianos, ofrece meditaciones diarias, lecturas bíblicas contextualizadas y espacios de oración virtual.

La app cuenta con más de 25,000 usuarios activos, principalmente jóvenes entre 18 y 30 años, y ha generado más de 100 "comunidades virtuales" que combinan encuentros online con actividades presenciales.

Sebastián Rojas, ingeniero en informática de 26 años y creador de la aplicación, explica: "Los jóvenes de hoy somos nativos digitales. Era natural que desarrolláramos herramientas tecnológicas para vivir nuestra espiritualidad. Pero siempre como complemento, nunca como sustituto del encuentro personal".

Retorno crítico a tradiciones ancestrales

Paradójicamente, la búsqueda espiritual juvenil también ha generado un renovado interés por tradiciones ancestrales chilenas. En Temuco, jóvenes mapuches y no mapuches participan conjuntamente en ceremonias de nguillatun adaptadas, combinando elementos de espiritualidad ancestral con valores cristianos contemporáneos.

Macarena Antileo, estudiante mapuche de antropología de 23 años, explica: "Mi generación está recuperando la sabiduría de nuestros abuelos, pero desde una perspectiva crítica y abierta. No se trata de fundamentalismo étnico, sino de integrar lo mejor de diferentes tradiciones espirituales".

En Santiago, grupos como "Raíces Espirituales" organizan talleres sobre medicina tradicional mapuche, ceremonia del té andino, y filosofía ancestral, siempre desde un enfoque respetuoso y no apropiativo.

Impacto en las iglesias tradicionales

Este despertar espiritual juvenil está transformando las iglesias tradicionales. En la Arquidiócesis de Santiago, el cardenal Ricardo Ezzati implementó en 2024 el "Plan Pastoral Juvenil Post-Estallido", que incluye liturgias participativas, homilías contextualizadas y espacios de diálogo abierto sobre temas sociales controversiales.

"Los jóvenes nos están evangelizando a nosotros", reconoce monseñor Fernando Morales, vicario para la pastoral juvenil. "Nos están enseñando que la fe debe ser relevante, crítica, transformadora. Es un desafío, pero también una gracia".

En iglesias evangélicas, este fenómeno ha generado tensiones internas. Algunos sectores conservadores han criticado la "politización" de la fe juvenil, mientras otros la celebran como renovación espiritual auténtica.

El mensaje del Papa León XIV

La elección del Papa León XIV ha sido particularmente inspiradora para jóvenes cristianos chilenos. En su mensaje especial "A los jóvenes de América Latina" (2025), el Pontífice los llamó "profetas de una nueva primavera eclesial".

"Ustedes han vivido crisis que han despertado su conciencia social y espiritual", escribió el Papa. "No permitan que nadie les diga que son demasiado jóvenes para cambiar el mundo. Cristo tenía treinta años cuando comenzó su ministerio público".

Este mensaje ha circulado masivamente en redes sociales juveniles cristianas y ha inspirado la creación de grupos de reflexión en universidades de todo el país.

Desafíos y resistencias

Sin embargo, la espiritualidad juvenil post-estallido enfrenta resistencias significativas. Sectores conservadores de diferentes denominaciones cristianas han criticado lo que consideran "relativismo espiritual" y "sincretismo peligroso".

En Viña del Mar, un grupo de jóvenes católicos tradicionalistas creó el movimiento "Juvenes Fideles" como respuesta a lo que consideran "desviaciones doctrinales" de la espiritualidad juvenil contemporánea.

Por otro lado, grupos ateos y agnósticos han criticado lo que consideran un "retroceso irracional" hacia la religiosidad.

Proyecciones futuras

Los estudios sociológicos proyectan que este despertar espiritual juvenil podría generar transformaciones duraderas en el panorama religioso chileno. La Universidad Diego Portales estima que hacia 2030, el 60% de los líderes religiosos jóvenes habrán sido formados en esta nueva sensibilidad espiritual.

Como concluye la psicóloga especializada en juventud Dra. Ana María Rodríguez: "Los jóvenes chilenos están creando nuevas formas de vivir la espiritualidad que combinan búsqueda personal auténtica con compromiso social transformador. Es una generación que no acepta dicotomías entre fe y justicia, entre oración y acción".

En universidades, plazas, centros comunitarios y espacios virtuales, la juventud chilena continúa explorando caminos espirituales que prometen renovar no solo sus propias vidas, sino también el rostro de las religiones y iglesias del país, escribiendo un nuevo capítulo en la historia espiritual de Chile.


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