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5 estrategias para luchar contra la pornografía

«Ya no lo volveré a hacer». Así comienza, y luego pasa a: «Lo hice, pero esta semana no volveré a caer». Después de un tiempo, «Creo que nunca podré tener victoria» y, finalmente, llega la frustración: «¿Por qué Dios no me quita este deseo como tantas veces le he pedido?».

5 estrategias para luchar contra la pornografía
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¿Te suenan estas frases? Yo las he escuchado innumerables veces. Si luchas contra la tentación sexual o ayudas a alguien en su lucha, estoy seguro de que has dicho o escuchado frases parecidas. Quizás también conoces el sentimiento de frustración que llevan detrás.

¿Esta tiene que ser la experiencia del cristiano que lucha contra la tentación? Mil veces, ¡no! En Cristo somos más que vencedores, el Espíritu Santo mora en nosotros y tenemos la armadura de Dios para triunfar sobre la tentación y vivir en santidad (Ro 8:9-11, 37; Ef 6:11). Entonces, ¿cómo podemos vencer? Durante mi experiencia ayudando a muchos jóvenes he podido recolectar algunas estrategias prácticas que quiero compartirte, pero antes debo enfatizar algo importante.

Memorizar pasajes bíblicos extensos requiere toda tu atención, reenfoca tu mente y la Palabra te fortalece para vencer la tentación

La victoria sobre la tentación se basa en las realidades del evangelio: hemos sido unidos con Cristo, nuestro viejo hombre ha sido crucificado con Cristo para que el pecado ya no reine en nosotros, ahora entregamos nuestros miembros como instrumentos de justicia para la santificación. Las estrategias prácticas que quiero compartir están enraizadas en esas verdades.

Entonces, si estás enredado en los tentáculos del pecado o ayudando a alguien más que lo está, ¿qué puedes hacer?

1. Huye Ante la tentación, huye. Debemos huir de las pasiones juveniles (2 Ti 2:22) y a veces eso significa huir físicamente de los lugares o situaciones donde eres vulnerable. Así lo hizo José, cuando dejó su túnica en manos de la seductora esposa de Potifar (Gn 39:12). ¡Huye de las tentaciones!

¿Cómo se ve en la práctica? Sal de tu habitación y vete a la sala. Si estás solo en casa, sal a caminar, a hacer ejercicio u otra actividad en lugares públicos. No te quedes en el lugar donde te acecha la tentación.

¿Recuerdas la imagen del joven simple y falto de juicio de Proverbios 7? Cayó en la trampa mortal y todo comenzó por estar en el lugar de la tentación (Pr 7:7-8). Si hubiera huido, hubiera evitado el pecado sexual y sus graves consecuencias.

2. Ora Parece simplista, pero la oración es una de las armas principales que tenemos contra la tentación. Jesús nos manda a orar y velar para que no entremos en tentación (Mt 26:41). ¿Cómo puedes usar la oración en tu lucha contra la debilidad de tu carne?

Primero, ora antes de la tentación. Ten un tiempo diario de oración y pide que Dios te libre de la tentación (Mt 6:13). Esto te prepara mental y espiritualmente para ir a la guerra.

Segundo, ora en la tentación. Al escuchar las pisadas sigilosas de la tentación, corre a Dios en oración, pidiendo el oportuno socorro que Dios promete dar al necesitado (He 4:16). Después de orar por victoria sobre la tentación, te recomiendo orar por otras personas. Tener una lista de personas por quienes interceder te ayudará a «cambiar de canal», a dejar de pensar en tus deseos egoístas y a servir a otras personas en oración. Además, me gusta pensar que el enemigo te dejará de tentar con tanta frecuencia, ya que sus tentaciones, lejos de promover el pecado, provocan que intercedas por otros. ¡Es todo lo contrario a lo que Satanás desea!

Tercero, ora después de la tentación. Si Dios te dio la victoria, agradécele por Su gracia y poder. Si caíste, confiesa tu pecado sin demora y restaura tu relación con Él. Debes confiar en que Dios es fiel y justo para perdonar tu pecado (1 Jn 1:9) y que Jesucristo, el Justo, es tu abogado ante el Padre (1 Jn 2:2).

3. Memoriza ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar —o atesorar— la Palabra de Dios en su corazón. Al guardar Sus dichos en tu corazón, podrás luchar contra el pecado (Sal 119:9-11). Por eso te recomiendo que memorices dos tipos de pasajes.

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Primero, memoriza pasajes específicos que tratan con el pecado sexual. Los siguientes pasajes son un buen comienzo: Mateo 5:28-29; Job 31:1; 1 Tesalonicenses 4:3-5 y 1 Corintios 6:18-20. Jesús es nuestro ejemplo de esta práctica: cuando fue tentado en el desierto, citó tres pasajes bíblicos que tratan con las tentaciones específicas que enfrentó (Mt 4:1-11).

Aquellos que empiezan a pedir ayuda antes de caer en la tentación, pronto empiezan a experimentar victoria de manera consistente

Segundo, memoriza pasajes extensos. Memorizar pasajes más largos también te ayudará a «cambiar de canal» en la tentación. Cuando has memorizado solo pasajes breves, puedes citarlos en el momento de la tentación, pero, al terminar de recitarlos, la tentación sigue ahí. En cambio memorizar regularmente pasajes bíblicos extensos requiere toda tu atención, reenfoca tu mente y la Palabra te fortalece para vencer la tentación. Te recomiendo memorizar, por ejemplo, Romanos 6 y el Salmo 51.

4. Lee Sobre todo, lee la Biblia. Es la espada del Espíritu que te permite luchar contra las asechanzas insidiosas del diablo (Ef 6:11, 17). La lectura de la Biblia debe ser una constante en tu vida. Si no comes, te encuentras débil físicamente. Si no comes de «toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4:4), estarás débil espiritualmente.

Además de leer la Biblia, lee recursos que te alienten a la pureza, como libros y artículos. Te recomiendo el libro Por fin libre de Heath Lambert, pero existen otros que te pueden animar, instruir y capacitar para luchar contra la tentación sexual.

También puedes leer sobre el crecimiento espiritual en general. Tu lucha contra la tentación sexual es solamente un aspecto de tu lucha más grande por la santificación. Si no estás creciendo espiritualmente, no podrás tener victoria en tu pureza sexual. En este sentido, te recomiendo La disciplina de la gracia por Jerry Bridges y Gracia sin límites por Bryan Chapell.

5. Pide ayuda Este es uno de los pasos más difíciles, ya que el orgullo impide ser transparente en esta lucha tan vergonzosa. Sin embargo, cuando llevas tiempo amarrado por el pecado, te costará librarte solo. Además, Dios no diseñó la vida cristiana para que la vivas solo. La iglesia es un cuerpo donde los miembros se ayudan mutuamente (Ef 4:16). Somos peregrinos que amorosamente restauramos a otros peregrinos caídos (Gá 6:1-2). Debemos confesarnos nuestras ofensas (Stg 5:16).

Por esta razón, busca alguien a quien puedas rendir cuentas. Una vez a la semana o cada quince días, reúnete con un hermano maduro. Existen muchos beneficios de la rendición de cuentas, pero dependen de que seas honesto. Aunque sea vergonzoso, sé transparente. Nunca mientas ni minimices tu pecado.

Pide ayuda antes de caer en la tentación. ¿A qué me refiero? Cuando sientas que acecha la tentación, envía un mensaje o haz una llamada. Amigos a veces me mandan un mensaje como: «Mateo, ora porque me siento débil» o «Me tengo que desvelar; preguntame mañana cómo me fue». Si no quieres hacerlo, puede ser que tu orgullo te lo impida o que eres de doble ánimo y quieres dejar entreabierta la puerta de la tentación por si luego deseas pecar. Al pedir ayuda, le das un portazo a la tentación.

Andar en el Espíritu es tener comunión diaria con el Dios trino, quien te permitirá experimentar la llenura del poder del Espíritu

Después de muchas consejerías he notado que este es uno de los mayores indicadores de que se acerca la victoria espiritual. Aquellos que empiezan a pedir ayuda antes de caer en la tentación, pronto empiezan a experimentar victoria de manera consistente. Los que rehúsan tomar ese paso drástico suelen continuar enredados en el pecado.

La gran clave: el Espíritu Santo Estos recursos prácticos te pueden ayudar, pero no te darán la victoria si no vives en el poder del Espíritu. La clave para no cumplir los deseos de tu carne se encuentra en andar en el Espíritu (Gá 5:16). ¿Qué es andar en el Espíritu? Aunque puede parecer místico, te lo describo así: andar en el Espíritu significa someterse al Espíritu, lo que producirá el fruto del Espíritu en el poder del Espíritu que viene por la comunión con Dios.

Nota los elementos: Andar en el Espíritu es tener comunión diaria con el Dios trino, quien te permitirá experimentar la llenura del poder del Espíritu. Debes someterte a Su poder que, en la práctica, te llevará a preguntarte a menudo: «A la luz de la Biblia, ¿qué quiere el Espíritu de mí en este instante?». Usualmente no es difícil saberlo y lleno del poder del Espíritu podrás cumplir lo que te pide en Su Palabra, permitiendo que el fruto del Espíritu crezca en una vida de santidad.

Si estás luchando o ayudando a otros en su lucha, confío que estas cinco estrategias serán útiles para lograr la victoria. Dios te ha dado lo que necesitas para vivir en santidad. ¡No tienes que vivir derrotado! Echa mano de todos los recursos espirituales y prácticos que te pueden llevar a la victoria.


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