El papa León XIV ha recibido este lunes en audiencia a los prefectos de Italia, en un encuentro que ha marcado un hito en su reflexión sobre el ejercicio del poder y la autoridad. Durante su discurso, el Papa se ha referido a la antigua afinidad entre la función civil y el ministerio episcopal, señalando que tanto los ciudadanos romanos como los primeros cristianos estaban organizados en diócesis, guiadas por prefectos o por obispos.
Sin embargo, el mensaje central de la audiencia ha sido su clara distinción entre dos formas de ejercer el poder: "Gobernar no es dominar, sino cuidar". Esta frase, que ya resuena en los círculos políticos y eclesiales europeos, encapsula una visión cristiana del liderazgo que trasciende los ámbitos meramente religiosos.
El Modelo de Autoridad Cristiana
El pontífice ha recordado las palabras de Cristo a sus discípulos cuando disputaban sobre quién sería el mayor entre ellos: "Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve" (Lucas 22:25-26).
"El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será esclavo de todos" (Marcos 10:43-44).
Esta enseñanza, que León XIV ha llamado "la revolución del servicio", propone un paradigma radicalmente diferente al modelo de poder dominante en muchas sociedades contemporáneas.
Prefectos como Pastores: La Herencia Histórica
En su discurso a los prefectos italianos, León XIV ha explorado las raíces históricas compartidas entre la administración civil romana y la estructura episcopal cristiana. Ambas instituciones surgieron en un contexto donde la autoridad se concebía como una responsabilidad hacia la comunidad, no como un privilegio personal.
"Los prefectos del Imperio Romano", explicó el Papa, "eran elegidos no para enriquecerse o engrandecerse, sino para servir al bien común. De manera similar, los obispos de las primeras comunidades cristianas eran pastores que daban la vida por sus ovejas, no señores que las explotaban".
Esta comparación histórica no es casual. León XIV busca recuperar una comprensión del poder público como servicio, donde la autoridad se ejerce para el florecimiento de quienes están bajo nuestro cuidado.
Cuidar vs Dominar: Las Características de Cada Modelo
El Papa ha delineado claramente las diferencias entre estos dos enfoques del liderazgo:
El Modelo Dominante:
Impone su voluntad: Las decisiones se toman desde arriba sin consulta real con los afectados.
Busca beneficio propio: El poder se utiliza para ventajas personales, familiares o de grupo.
Genera temor: La autoridad se mantiene a través de la intimidación y el castigo.
Crea dependencia: Los subordinados no se desarrollan porque todo depende de la voluntad del líder.
Es reactivo: Responde a las crisis cuando ya han escalado, a menudo con medidas duras.
El Modelo del Cuidado:
Escucha antes de decidir: Reconoce que quienes están más cerca del problema a menudo tienen las mejores soluciones.
Prioriza el bien común: Las decisiones se evalúan por su impacto en toda la comunidad, especialmente en los más vulnerables.
Inspira respeto: La autoridad fluye del ejemplo personal y la competencia demostrada.
Desarrolla capacidades: Los liderados crecen en habilidades y autonomía bajo este tipo de liderazgo.
Es preventivo: Anticipa problemas y crea sistemas que los evitan antes de que surjan.
La Aplicación Práctica en la Administración Pública
León XIV no se ha limitado a reflexiones teóricas, sino que ha ofrecido directrices concretas para los prefectos presentes:
Transparencia como norma: "La información pública pertenece al pueblo, no a los funcionarios. Cuando ocultamos datos sin justificación legítima, estamos dominando, no cuidando".
Consulta ciudadana efectiva: "Las políticas que afectan a las comunidades deben diseñarse con su participación real, no solo con su notificación posterior".
Prioridad a los vulnerables: "Cualquier política debe evaluarse primero por su impacto en los más débiles de la sociedad. Si no los beneficia o los perjudica, debe repensarse".
Rendición de cuentas regular: "Los funcionarios públicos deben rendir cuentas no solo a sus superiores, sino directamente a los ciudadanos a quienes sirven".
"Porque example es mejor que precepto" - el Papa recordó este principio, enfatizando que los líderes deben ser los primeros en vivir los estándares que esperan de otros.
El Desafío del Poder Temporal
Uno de los aspectos más innovadores del discurso papal ha sido su reconocimiento de las tentaciones específicas del poder temporal. "Es más fácil cuidar almas que administrar presupuestos", admitió León XIV con una sonrisa que arrancó risas entre los prefectos.
"En lo espiritual, las recompensas del servicio son evidentes y el corazón se nutre del bien hecho. En lo temporal, las presiones económicas, políticas y mediáticas pueden oscurecer los motivos más nobles", continuó el pontífice.
Por ello, propuso tres "antídotos" contra la corrupción del poder:
Oración diaria por sabiduría: "No importa vuestra fe personal, pero todos necesitamos momentos de reflexión silenciosa para recordar por qué servimos".
Contacto directo con los ciudadanos: "Salid de los despachos regularmente. Visitad escuelas, hospitales, barrios. El poder aísla, pero el servicio conecta".
Evaluación continua de motivos: "Preguntaos regularmente: ¿Esta decisión me beneficia a mí o al pueblo? La honestidad con uno mismo es el primer paso hacia la integridad pública".
La Respuesta de los Prefectos
El prefecto de Roma, Giovanni Marcelli, respondió en nombre de sus colegas: "Su Santidad nos ha recordado que llevamos el título de 'servidor público' por una razón. No somos señores, sino empleados del pueblo italiano".
La prefecta de Milano, Francesca Bernini, añadió: "Este encuentro ha sido una llamada de atención. A menudo nos perdemos en los procedimientos y olvidamos que detrás de cada expediente hay una persona que necesita nuestro mejor servicio".
Implicaciones Más Allá de Italia
Las palabras de León XIV han resonado más allá de las fronteras italianas. Líderes políticos de diversos países han citado ya su frase sobre gobernar y cuidar, mientras que organizaciones internacionales han expresado interés en incorporar estos principios en sus marcos de gobernanza.
El mensaje papal trasciende las divisiones partidistas porque apela a valores universales: la responsabilidad, la transparencia, el servicio al bien común. En un momento de crisis de confianza en las instituciones democráticas a nivel mundial, estas palabras ofrecen un camino hacia la renovación del liderazgo público.
El Liderazgo como Vocación
Quizás el aspecto más profundo del mensaje de León XIV ha sido su presentación del liderazgo como una vocación, no como una carrera. "Dios llama a algunos al sacerdocio, a otros al matrimonio, a otros a la vida religiosa. También llama a algunos al servicio público. Pero toda vocación auténtica se caracteriza por el servicio a otros, no por el beneficio propio".
Esta perspectiva vocacional del liderazgo público podría transformar no solo cómo ejercemos el poder, sino cómo seleccionamos a nuestros líderes. Si el servicio público se entiende como una llamada al sacrificio por el bien común, naturalmente atraerá a personas con motivaciones más nobles.
Un Legado en Construcción
"Gobernar no es dominar, sino cuidar" se perfila ya como una de las frases definitorias del pontificado de León XIV. Su simplicidad oculta una profundidad que desafía estructuras de poder milenarias y propone un nuevo paradigma para el ejercicio de la autoridad en el siglo XXI.
Como dijo el Papa al concluir su audiencia: "No os pido que seáis perfectos, os pido que seáis pastores. Los pastores pueden cometer errores, pero nunca olvidan que las ovejas no existen para servirles a ellos, sino que ellos existen para servir a las ovejas".
"El buen pastor su vida da por las ovejas" (Juan 10:11). Esta es la medida del verdadero liderazgo cristiano.
En un mundo sediento de líderes auténticos, las palabras de León XIV ofrecen tanto un desafío como una esperanza: el poder puede ser redimido cuando se ejerce como servicio, y la autoridad encuentra su legitimidad más profunda cuando se dedica al cuidado de quienes la han recibido en confianza.
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