El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, inauguró solemnemente el Convivium con una homilía que estableció las bases espirituales y pastorales de esta asamblea presbiteral histórica. Su mensaje central, No somos francotiradores del Evangelio, sino hermanos, resonó entre más de 1,200 sacerdotes reunidos en la primera convocatoria de esta magnitud en los 1,885 años de historia cristiana documentada en la capital española.
La apertura litúrgica: Es Él quien nos convoca
La jornada comenzó con el rezo comunitario de Laudes en la Catedral de la Almudena, momento litúrgico que el cardenal Cobo utilizó para establecer la dimensión teológica del encuentro. Su afirmación Es Él quien nos convoca subrayó que esta asamblea presbiteral no constituye una iniciativa meramente organizativa, sino una respuesta a la llamada del Espíritu Santo para el fortalecimiento de la comunión sacerdotal.
La elección de la oración de Laudes como apertura oficial del Convivium no fue casual. Esta liturgia, que marca el inicio del día para toda la Iglesia universal, simboliza el amanecer de una nueva etapa en la pastoral madrileña. Los 1,200 presbíteros reunidos experimentaron así un momento de sincronización espiritual que trasciende las diferencias de edad, procedencia y sensibilidades pastorales.
José Cobo: perfil del arzobispo convocante
El cardenal Cobo llega a esta convocatoria presbiteral con una trayectoria pastoral consolidada y un estilo de liderazgo episcopal marcado por la proximidad al clero diocesano. Nombrado arzobispo de Madrid en 2019 por León XIV, ha demostrado una capacidad particular para generar consensos entre sectores diversos del presbiterio madrileño, desde sacerdotes veteranos formados en el postconcilio hasta ordenaciones recientes con sensibilidades tradicionales.
Su experiencia previa como obispo auxiliar de Madrid entre 2014 y 2019 le proporcionó un conocimiento detallado de la realidad presbiteral diocesana, incluyendo las tensiones intergeneracionales, las diferencias de enfoques pastorales y los desafíos específicos de ejercer el ministerio en una metrópolis secularizada. Esta familiaridad con el clero local ha sido fundamental para el éxito de convocatoria del Convivium.
La metáfora del francotirador: individualismo vs comunión
El núcleo homilético del cardenal Cobo se centró en la distinción entre francotiradores del Evangelio y hermanos en el ministerio presbiteral. Esta metáfora militar, inusual en el lenguaje episcopal contemporáneo, resultó particularmente efectiva para denunciar tendencias individualistas en el ejercicio del ministerio sacerdotal.
Los francotiradores del Evangelio, según la conceptualización de Cobo, representan a presbíteros que ejercen su ministerio de forma aislada, sin coordinación con el proyecto pastoral diocesano y priorizando iniciativas personales sobre la comunión eclesial. Esta actitud, frecuente en contextos urbanos donde los sacerdotes pueden funcionar como trabajadores independientes, erosiona la efectividad evangelizadora y genera confusión entre los fieles laicos.
La fraternidad presbiteral como antídoto
En contraposición, el cardenal propuso la fraternidad presbiteral como modelo alternativo que privilegie la colaboración, el discernimiento compartido y la complementariedad de carismas diversos. Esta perspectiva se alinea con la eclesiología de comunión promovida por el Concilio Vaticano II y actualizada por el magisterio pontificio de Francisco sobre la sinodalidad.
La fraternidad presbiteral, según Cobo, no implica uniformidad de criterios o métodos pastorales, sino convergencia en objetivos evangelizadores y disposición permanente al diálogo y la corrección fraterna. Esta distinción resulta fundamental en una diócesis como Madrid, donde coexisten parroquias con tradiciones litúrgicas y pastorales muy diversas.
El contexto del presbiterio madrileño
La Archidiócesis de Madrid cuenta con aproximadamente 1,500 sacerdotes distribuidos en 469 parroquias, 200 comunidades religiosas masculinas y numerosas instituciones educativas, asistenciales y culturales. Este presbiterio incluye clero diocesano español, sacerdotes religiosos de diversas congregaciones, misioneros extranjeros y presbíteros de ritos orientales que sirven a comunidades específicas.
Esta diversidad presbiteral, enriquecedora desde la perspectiva de la católicidad, presenta también desafíos de coordinación pastoral. Diferencias generacionales, culturales y formativas pueden generar tensiones que requieren espacios institucionalizados de encuentro y diálogo como el Convivium.
La dimensión histórica del Convivium
El cardenal Cobo subrayó la dimensión histórica del evento al recordar que Madrid no había experimentado nunca una convocatoria presbiteral de esta magnitud. La ciudad, que alberga cristianismo documentado desde el siglo II, ha visto crecer su importancia eclesiástica paralelamente a su consolidación como capital política y económica de España.
La primera referencia a una comunidad cristiana organizada en el territorio madrileño data del año 300, cuando el diácono san Vicente mártir estableció una comunidad en Alcalá de Henares. Desde entonces, el cristianismo madrileño ha experimentado múltiples transformaciones: visigótica, musulmana, reconquista, contrarreforma, ilustración, guerra civil y transición democrática.
Metodología del Convivium
La asamblea presbiteral adoptó metodologías participativas que privilegian la escucha mutua y el discernimiento comunitario sobre conferencias magistrales unidireccionales. Los 1,200 participantes se organizaron en grupos de trabajo temáticos que abordan desafíos específicos: pastoral juvenil, liturgia, caridad social, evangelización digital, acompañamiento familiar y ecumenismo.
Esta estructura metodológica refleja la influencia del proceso sinodal mundial promovido por León XIV, que ha introducido en la vida eclesial dinámicas de conversación en el Espíritu y discernimiento comunitario. El cardenal Cobo apostó por estas metodologías como herramienta para superar el individualismo clerical que denunció en su homilía inaugural.
Expectativas y compromisos del Convivium
El Convivium concluirá con la elaboración de un documento presbiteral que establecerá orientaciones pastorales para el presbiterio madrileño durante los próximos tres años. Este documento, resultado del discernimiento comunitario, incluirá compromisos específicos en áreas identificadas como prioritarias: nueva evangelización, pastoral vocacional, formación permanente del clero y colaboración con laicos comprometidos.
El cardenal Cobo expresó su confianza en que el Convivium marque el inicio de una nueva etapa de comunión presbiteral en Madrid, superando definitivamente la tentación del francotirador evangélico para consolidar una fraternidad sacerdotal que sea signo visible de la unidad eclesial en el corazón de España.
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