Un momento histórico se vivió en la catedral de la Almudena de Madrid cuando más de mil sacerdotes se reunieron en alba blanca para concelebrar la eucaristía inaugural de Convivium, una asamblea presbiteral sin precedentes en la capital española. Al frente de esta extraordinaria celebración, el cardenal arzobispo José Cobo pronunció palabras que resonarían profundamente en el clero presente: "La polarización se cuela en la Iglesia y puede convertirnos en rivales".
Convivium: Una Asamblea Presbiteral Histórica
El evento Convivium representa una iniciativa pastoral innovadora en la archidiócesis madrileña. Esta asamblea presbiteral, que se extiende por dos jornadas completas, busca fortalecer la fraternidad sacerdotal y abordar los desafíos contemporáneos que enfrenta el clero en España. La magnitud de la participación, con más de mil sacerdotes reunidos bajo el mismo techo catedralicio, evidencia tanto la relevancia del encuentro como la necesidad sentida de unidad en tiempos complejos.
La imagen del "manto blanco" formado por las albas de los concelebrantes no fue meramente simbólica, sino profundamente significativa. En el contexto litúrgico católico, el alba representa la pureza bautismal y la dignidad sacerdotal compartida. Ver a más de mil sacerdotes vestidos de esta manera uniforme enviaba un mensaje poderoso sobre la unidad fundamental que debe caracterizar al presbiterio, independientemente de las diferencias de opinión o enfoques pastorales que puedan existir.
La Advertencia del Cardenal Cobo Sobre la Polarización
Las palabras del cardenal Cobo no fueron pronunciadas en el vacío, sino que responden a una realidad observable en muchas comunidades eclesiales contemporáneas. La polarización, fenómeno que ha marcado profundamente la sociedad civil en las últimas décadas, ha encontrado maneras sutiles pero efectivas de infiltrarse en las estructuras y relaciones dentro de la Iglesia católica. El arzobispo madrileño identificó este fenómeno como una amenaza directa a la fraternidad sacerdotal.
La polarización eclesiástica puede manifestarse de múltiples formas: divisiones sobre interpretaciones teológicas, enfoques pastorales diferentes, posturas ante temas sociales contemporáneos, o incluso simpatías hacia diferentes corrientes dentro del catolicismo. Lo que preocupa al cardenal Cobo es cómo estos desacuerdos legítimos pueden transformarse en rivalidades personales que erosionan la unidad del clero y, por extensión, el testimonio evangélico de la Iglesia.
Los Riesgos de la División Clerical
Cuando los sacerdotes se convierten en "rivales" entre sí, las consecuencias trascienden las relaciones personales para afectar directamente la misión evangelizadora de la Iglesia. Los fieles laicos, que buscan en sus pastores ejemplos de unidad y fraternidad cristiana, pueden experimentar confusión y desaliento al presenciar divisiones públicas entre aquellos llamados a ser modelos de comunión.
El cardenal Cobo comprende que las diferencias de perspectiva y enfoque son naturales e incluso saludables dentro del clero, pues reflejan la riqueza de la tradición católica y la diversidad de carismas pastorales. Sin embargo, existe una línea crítica entre el disenso constructivo y la polarización destructiva. Cuando las diferencias se transforman en bandos irreconciliables, la credibilidad del mensaje evangélico se ve comprometida.
El Llamado a la Unidad en la Diversidad
La celebración de Convivium surge precisamente como respuesta a esta preocupación. No se trata de homogeneizar el pensamiento clerical o suprimir las diferencias legítimas, sino de crear espacios donde los sacerdotes puedan dialogar, orar juntos y redescubrir los elementos fundamentales que los unen más allá de sus divergencias. La asamblea presbiteral se convierte así en un ejercicio práctico de comunión eclesial.
El modelo que propone implícitamente el arzobispo madrileño es el del diálogo fraterno, donde las diferencias se abordan desde la caridad cristiana y la búsqueda común de la verdad y el bien pastoral. Esto requiere madurez espiritual y humana por parte de todos los participantes, así como la disposición a anteponer el bien de la Iglesia a las preferencias personales o grupales.
Reflexión: Construyendo Puentes en Tiempos Difíciles
Las palabras del cardenal Cobo resuenan más allá de los límites de la archidiócesis madrileña. Su advertencia sobre los peligros de la polarización clerical es relevante para toda la Iglesia católica en España y en el mundo. En una época marcada por divisiones sociales y políticas profundas, los pastores de la Iglesia enfrentan el desafío particular de mantener la unidad sin sacrificar la autenticidad de su mensaje evangélico.
El éxito de iniciativas como Convivium dependerá no solo de la participación numérica, sino de la disposición genuina de los sacerdotes a escucharse mutuamente, a orar juntos y a buscar caminos de colaboración pastoral que trasciendan las diferencias superficiales. Solo así podrán ofrecer a los fieles el testimonio de unidad que Cristo mismo pidió para sus discípulos: "Que todos sean uno, para que el mundo crea".
Comentarios