El dolor no es más fuerte que el amor: Cómo el acogimiento temporal refleja el evangelio

Fuente: TGC Español Vida

Todos los días, muchos niños en situaciones difíciles y peligrosas son trasladados a oficinas del gobierno para su protección, ya que su situación en casa amerita una separación dolorosa pero necesaria.

El dolor no es más fuerte que el amor: Cómo el acogimiento temporal refleja el evangelio
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Para proteger estas vidas afectadas por abusos, tratos negligentes y riesgo social, profesionales analizan las opciones de ubicar a los niños en una institución o en una familia de acogimiento temporal, antes de decidir si pueden regresar con alguien de su familia de origen o deben ser declarados en «estado de adoptabilidad». Las familias de acogimiento temporal cuidan provisionalmente a estos niños removidos, mientras el Estado define cuál será su hogar permanente.

¿Por qué una familia dedicaría meses de evaluaciones, entrenamientos, conversaciones profundas y momentos de preocupación solo para cuidar a estos pequeños de manera temporal? ¿Podemos aprender algo sobre Dios y Su reino por medio de las circunstancias propias del acogimiento temporal?

El acogimiento temporal también refleja el evangelio

Recibir a un niño bajo la premisa de un acogimiento temporal es diferente a la adopción. La adopción es una figura legal en la que un niño adoptado recibe todos los beneficios y derechos de un hijo. Los padres toman todos los pasos necesarios para que el niño llegue a vivir en una nueva realidad como beneficiario de un pacto de amor. En cambio, el acogimiento temporal brinda al niño un refugio, pero la meta es que  pueda regresar a su familia de origen o con otro familiar idóneo.

La valentía de las familias de acogimiento temporal es una declaración de confianza en que el dolor no es más fuerte que el amor

Cuando cambiamos la premisa de la permanencia y el pacto de la relación, ¿podemos todavía ver un reflejo de la verdad del evangelio en una familia de acogimiento temporal? Aunque el acogimiento temporal no expone la faceta del evangelio que refleja la adopción, hay muchas formas en que este servicio a la niñez vulnerable nos refleja a Cristo. Ahora te comparto tres de ellas.

1. El acogimiento temporal es un llamado a servir y dar sin esperar una recompensa terrenal. 

Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos (Lc 14:13-14).

Las familias de acogimiento temporal abren las puertas de su casa y corazón sabiendo que, ante los ojos del mundo, no tienen nada que ganar y todo que perder. En algunos países, reciben una remuneración para ayudar con los gastos; sin embargo, estas familias generalmente proveen todo lo que el niño necesita, incluidos los aspectos que el dinero no puede facilitar.

Muchos niños llegan sin conocer la complejidad de su situación y no entienden por qué estas personas extrañas han reemplazado a sus familias de origen aunque sea de manera temporal. La familia acogedora debe lidiar con sus reacciones ante esta incertidumbre y servir al niño sabiendo que la meta de la permanencia no es parte del trato.

Todo esto refleja el evangelio, el amor sacrificial de Cristo, quien dio todo a pesar de la rebeldía de Sus beneficiarios. La gratitud de las personas no fue el motivo de Su sacrificio, tal como no lo es para una familia que acoge a un niño. Este amor sacrificial tiene grandes implicaciones en la eternidad, aunque no exista una recompensa digna que este mundo pueda ofrecer.

2. El acogimiento temporal se trata de amar por encima de la conveniencia.

Haya, pues, en ustedes esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a Sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló Él mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Fil 2:5-8).

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La humildad no es una emoción, sino una manera de ver el mundo con los ojos fijados en el Autor de nuestra fe (He 12:1-2). En el acogimiento temporal, todas las interacciones son recordatorios de que el trabajo de amar de manera incondicional no se trata de nosotros, sino del amor perfecto que capacita nuestras manos para estar presentes y abrazar en medio del dolor y la confusión.

Este tipo de amor apunta al amor de Cristo, quien dio Su vida aun cuando el costo superó Su comodidad y conveniencia.

3. El acogimiento temporal es una misión que implica dolor, pérdida y duelo. 

Fue despreciado y desechado de los hombres,
Varón de dolores y experimentado en aflicción;
Y como uno de quien los hombres esconden el rostro,
Fue despreciado, y no lo estimamos (Is 53:3).

Nuestro sufrimiento no se compara con el de Cristo cuando llevó el peso de nuestro pecado en la cruz. Sin embargo, cuando sufrimos en nuestra carne por amor a otros, nos identificamos con Su muerte y mostramos una imagen de Su amor.

Las familias acogedoras pasan momentos de incertidumbre y soledad, sin tener respuestas para todas las conductas, reacciones y explosiones de los niños que acogen. El acogimiento temporal puede sentirse como un laberinto de duelo, tanto presente como anticipado, ya que un día la familia recibirá otra llamada para indicar que es momento de despedirse.

La temporalidad que viven las familias acogedoras refleja nuestra identidad como ciudadanos de un reino aún misterioso y venidero

Cuando los cristianos pasan por momentos de duelo y acompañan a otros en su dolor, pueden estar conscientes de que están nadando en aguas saturadas del Espíritu Santo, nuestro Consolador (Jn 14:16-17). Cuando los niños no llegan a la familia para siempre, la anticipación de la separación conlleva un dolor incómodo y persistente. Sin embargo, tal como los niños están esperando el momento para regresar a sus hogares restaurados, nosotros esperamos la llegada de nuestro Salvador, quien nos llevará a nuestro hogar para siempre.

La temporalidad que viven las familias acogedoras apunta a nuestra identidad verdadera como ciudadanos de un reino aún misterioso y venidero.

Familia de acogimiento temporal: mira a Jesús

Jesús asumió el precio de nuestra deuda insaciable de la muerte, sabiendo que el camino hacia la resurrección implicaba mucho dolor y pérdida. En Jesús podemos sufrir de manera temporal, porque sabemos que la raíz de nuestra esperanza trasciende lo temporal. Podemos acoger a un niño temporalmente, porque sabemos que el dolor se hace temporal por la victoria que Jesús ha declarado sobre la muerte y el dolor.

La valentía de las familias de acogimiento temporal es una declaración de confianza en que el dolor no es más fuerte que el amor. Cuando el niño regresa a su casa puede dejarte en duelo, pero no sin esperanza. Bajo la realidad del evangelio, nuestro dolor y duelo no se tratan de la muerte, sino de la resurrección.

">Coalición por el Evangelio.


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