Únete a millones en el desafío viral de ordenar para Cuaresma

Mientras se acerca la temporada de Cuaresma, millones de cristianos en todo el mundo están adoptando una práctica espiritual transformadora que combina la sabiduría antigua con la practicidad moderna: el desafío de ordenar para Cuaresma. Este movimiento viral anima a los creyentes a simplificar sus espacios físicos como un camino hacia la renovación espiritual, creando espacio para que Dios obre en sus corazones y hogares.

Únete a millones en el desafío viral de ordenar para Cuaresma
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La práctica se inspira en las propias palabras de Jesús: «No acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde los ladrones entran y roban. Sino acumulad tesoros en el cielo» (Mateo 6:19-20). Al desprendernos de nuestro apego a las posesiones materiales, nos abrimos a recibir los tesoros más grandes del reino de Dios.

El Desafío de los 40 Artículos Cuaresmales

La versión más popular de esta disciplina espiritual implica eliminar un artículo al día de vuestro hogar durante los 40 días de Cuaresma (excluyendo los domingos). Esta práctica simple pero profunda ayuda a los participantes a:

• Desarrollar disciplina: El compromiso diario de desprenderse construye músculo espiritual para mayores sacrificios.
• Practicar la gratitud: Reconocer la abundancia conduce a la gratitud por la provisión de Dios.
• Servir a otros: Los artículos donados bendicen a quienes los necesitan, cumpliendo el mandato de Cristo de amar al prójimo.
• Crear espacio sagrado: Los entornos simplificados se vuelven más propicios para la oración y la reflexión.

«Y les dijo: Tened cuidado y guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee» (Lucas 12:15)

Fundamento Bíblico para la Sencillez

La práctica de la simplicidad voluntaria tiene raíces profundas en las Escrituras. A lo largo de la Biblia, el pueblo de Dios es llamado a mantener las posesiones materiales con ligereza y priorizar la riqueza espiritual:

El Joven Rico (Mateo 19:16-22): La invitación de Jesús a vender las posesiones y seguirle revela cómo los apegos materiales pueden obstaculizar el crecimiento espiritual.

La Iglesia Primitiva (Hechos 2:44-47): Los primeros cristianos «tenían todas las cosas en común», demostrando generosidad radical y cuidado comunitario.

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El Contentamiento de Pablo (Filipenses 4:11-13): El apóstol aprendió a estar contento en todas las circunstancias, encontrando fortaleza en Cristo más que en las circunstancias.

Comenzando Vuestro Viaje de Ordenación

Semana 1: Ropa y Accesorios
Comenzad con artículos que no habéis usado en más de un año. Mientras clasificáis la ropa, orad: «Señor, ayúdame a vestirme de compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia» (Colosenses 3:12).

Semana 2: Libros y Medios
Desprendeos de libros que ya no sirven a vuestro crecimiento espiritual o necesidades prácticas. Considerad mantener sólo aquellos que os acercan a Dios o sirven a otros a través de vuestro trabajo o ministerio.

Semana 3: Artículos de Cocina y Hogar
Examinad aparatos, vajilla y electrodomésticos. Mantened lo que facilita la hospitalidad y el servicio; liberaos de lo que simplemente acumula polvo. Recordad la distracción de Marta con muchas cosas mientras María escogió lo único necesario (Lucas 10:38-42).

Semana 4: Artículos Personales y Decoraciones
Evaluad objetos decorativos, regalos y artículos sentimentales. Conservad aquellos que inspiran adoración o recuerdos significativos; liberaos de los que simplemente ocupan espacio.

Semana 5: Ordenación Digital
Limpiad espacios digitales—eliminad archivos innecesarios, cancelad suscripciones a contenido que distrae, y organizad fotos. Cread espacios de sabbat digital que promuevan paz en lugar de caos.

Semana 6: Artículos Finales y Reflexión
Completad el desafío con artículos varios restantes mientras reflexionáis sobre el viaje espiritual que habéis emprendido.

Esta Cuaresma, considerad uniros al movimiento no meramente para organizar vuestro hogar, sino para preparar vuestro corazón. Al desprenderos de lo que no necesitáis, podéis encontrar exactamente lo que vuestra alma ha estado buscando: libertad, paz, y espacio para que Dios obre.


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