El cardinale Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, participó en el encuentro público titulado «Justicia y paz en Tierra Santa» en la ciudad italiana de Arezzo, donde ofreció un análisis profundo sobre los obstáculos que impiden alcanzar la paz en la región más disputada del mundo.
La Confianza: El Eslabón Perdido
Para Pizzaballa, el problema central en Tierra Santa no es la falta de propuestas de paz — hay decenas de planes, resoluciones y acuerdos sobre la mesa. El verdadero obstáculo es la absoluta falta de confianza entre las partes involucradas.
Décadas de violencia, promesas rotas y sufrimiento mutuo han erosionado cualquier base sobre la cual construir el diálogo. "La desconfianza es un muro más alto que cualquier barrera física," señaló el patriarca. Sus palabras evocan Efesios 2,14: "Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación."
La Iglesia Como Puente
En medio del conflicto, la Iglesia católica en Tierra Santa cumple un rol único: ser un espacio neutral donde personas de diferentes credos y nacionalidades pueden encontrarse. Las escuelas católicas en Jerusalén, Belén y Gaza acogen estudiantes musulmanes y cristianos por igual. Los hospitales católicos atienden a todos sin distinción.
Este servicio encarna las palabras de Jesús en Mateo 5,9: "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios." La pacificación no es pasiva — es un trabajo activo, diario y arriesgado.
Justicia y Paz: Inseparables
El evento en Arezzo fue promovido conjuntamente por la Diócesis de Arezzo-Cortona-Sansepolcro, Rondine Cittadella della Pace y Cáritas diocesana. El título del encuentro refleja una verdad bíblica fundamental: justicia y paz no pueden existir la una sin la otra.
Como proclama el Salmo 85,10: "El amor y la verdad se encontrarán; la justicia y la paz se besarán." Sin justicia para todas las partes — reconocimiento de derechos, dignidad y sufrimiento — cualquier paz será superficial y temporal.
Esperanza en Medio del Dolor
A pesar de la gravedad del panorama, Pizzaballa no pierde la esperanza. "Tierra Santa es el lugar de la Resurrección," recordó. "Si creemos que de la muerte puede nacer vida, entonces podemos creer que de este conflicto puede nacer la paz."
Esta esperanza no es ingenua — está fundamentada en la fe cristiana más profunda. Como escribe Pablo en Romanos 5,3-5: "La tribulación produce paciencia; la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza; y la esperanza no avergüenza."
El mensaje del patriarca es un llamado a no rendirse, a seguir construyendo puentes de confianza — uno a uno, gesto a gesto, oración a oración.
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