Mientras en Tegucigalpa se abre una nueva etapa política para Honduras, en las tierras áridas del departamento de Choluteca está floreciendo una revolución silenciosa pero transformadora. Siete cooperativas locales, apoyadas por la colaboración con Progettomondo - una ONG italiana de la federación Focsiv - están convirtiendo el "Corredor Seco" de una zona de sufrimiento en una tierra de esperanza y prosperidad sostenible.
El Corredor Seco: Un Desafío Climático Regional
El Corredor Seco centroamericano representa una de las regiones más vulnerables al cambio climático del hemisferio occidental. Esta franja de territorio, que atraviesa Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, se caracteriza por largos períodos de sequía alternados con lluvias intensas y devastadoras. Las comunidades rurales de esta zona viven en una lucha constante por la supervivencia, con cosechas cada vez más inciertas y recursos hídricos cada vez más escasos.
"La tierra ya no da lo que daba antes", relatan los agricultores locales. "Las lluvias llegan cuando no deberían y no llegan cuando las esperamos". Esta incertidumbre climática ha empujado a muchas familias hacia la emigración, alimentando los flujos migratorios hacia el norte.
"No traemos soluciones prefabricadas, sino que acompañamos a las comunidades en encontrar sus propios caminos de desarrollo." - Marco Bertan, coordinador de Progettomondo Honduras
Progettomondo: Un Socio para el Desarrollo
Progettomondo, organización no gubernamental con sede en Padua y miembro de la federación Focsiv (Federación Organismos Cristianos Servicio Internacional Voluntario), opera en Honduras desde 2010 con proyectos de desarrollo rural sostenible. Su filosofía se basa en el principio de que "el verdadero desarrollo nace desde abajo", involucrando directamente a las comunidades locales en el diseño y gestión de las iniciativas.
La organización italiana trabaja bajo los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, promoviendo un desarrollo integral que respete tanto la dignidad humana como el cuidado de la casa común, como lo llama el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si.
Las Siete Cooperativas: Modelos de Resilencia
En el departamento de Choluteca, siete cooperativas agrícolas están demostrando que es posible ganar la batalla contra el cambio climático a través de la innovación, la solidaridad y la gestión sostenible de los recursos naturales. Cada cooperativa ha desarrollado estrategias específicas adaptadas a su contexto particular:
Cooperativa San José: Especializada en el cultivo de variedades de maíz resistentes a la sequía y en la recolección de agua lluvia mediante sistemas innovadores de captación.
Cooperativa Nuestra Señora de Fátima: Pionera en la agricultura orgánica y en la producción de abono orgánico a partir de desechos vegetales y estiércol.
Cooperativa El Progreso: Enfocada en la ganadería sostenible y en la diversificación productiva con cultivos de ciclo corto.
Cooperativa Santa Teresa: Líder en la implementación de huertos familiares y en programas de seguridad alimentaria.
Tecnologías Apropiadas y Saberes Ancestrales
El éxito de las cooperativas se basa en el equilibrio entre innovación tecnológica y recuperación de saberes tradicionales. Sistemas de riego por goteo construidos con materiales locales se combinan con técnicas ancestrales de conservación del suelo. Invernaderos de bajo costo realizados con bambú local protegen los cultivos de las inclemencias del tiempo, mientras los métodos tradicionales de selección de semillas garantizan variedades adaptadas al clima local.
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