En una emotiva audiencia celebrada en el Aula Pablo VI, Su Santidad León XIV recibió a los miembros del Arma de los Carabinieri de la provincia de Roma, en un encuentro que trascendió lo meramente protocolar para convertirse en un momento de profunda reflexión sobre la vocación del servicio público desde la perspectiva cristiana.
El Santo Padre, dirigiéndose a los más de 300 carabineros presentes junto con sus familias, expresó su gratitud por el compromiso diario que demuestran en la protección de la ciudadanía romana, reconociendo en su labor una auténtica expresión del mandamiento del amor al prójimo.
La dimensión espiritual del servicio de seguridad
Durante su discurso, León XIV subrayó la dimensión espiritual inherente al trabajo de las fuerzas de seguridad, destacando cómo su labor trasciende la mera aplicación de la ley para convertirse en un auténtico ministerio de protección de los más vulnerables.
"Ustedes son custodios de la paz social, pero también guardianes de la dignidad humana en cada intervención que realizan", expresó el Pontífice, recordando que el uniforme que portan los convierte en símbolos vivientes de la justicia y la misericordia.
El Papa hizo especial énfasis en cómo durante el reciente Año Jubilar, los carabineros demostraron un profesionalismo excepcional, facilitando que millones de peregrinos pudieran vivir experiencias espirituales transformadoras en un ambiente de seguridad y serenidad.
El testimonio cristiano en el ejercicio de la autoridad
León XIV aprovechó la ocasión para reflexionar sobre el significado profundo del ejercicio de la autoridad según el Evangelio. Recordó que Jesús mismo enseñó que "quien quiera ser grande entre ustedes, que se haga servidor de todos", principio que encuentra aplicación directa en el trabajo policial cuando se ejerce con rectitud y compasión.
El Santo Padre exhortó a los carabineros a ver en cada persona con la que interactúan en su trabajo diario el rostro de Cristo, especialmente en los más necesitados, los marginados y quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
La familia como sustento del servicio público
En un momento particularmente emotivo del encuentro, León XIV se dirigió directamente a las familias de los carabineros presentes, reconociendo el sacrificio silencioso que realizan al compartir a sus seres queridos con el servicio a la comunidad.
El Pontífice destacó cómo las esposas, hijos y padres de los agentes participan de manera indirecta pero fundamental en esta misión, ofreciendo su apoyo emocional y espiritual para que puedan cumplir con su deber con serenidad y dedicación.
"Las familias de nuestros carabineros son también servidoras del bien común, pues con su amor y comprensión hacen posible que estos hombres y mujeres puedan entregarse generosamente a su vocación de servicio".
Valores cristianos en la práctica policial
León XIV enumeró tres virtudes fundamentales que deben guiar el actuar de todo cristiano que sirve en las fuerzas de seguridad: la rectitud, la fidelidad y la caridad. Explicó que la rectitud se manifiesta en la honestidad y transparencia de cada actuación; la fidelidad, en el compromiso inquebrantable con la verdad y la justicia; y la caridad, en el trato humano y compasivo hacia todos, sin distinción.
El Santo Padre advirtió sobre las tentaciones propias del poder y la autoridad, recordando la necesidad de mantener siempre presente que el verdadero poder cristiano se ejerce en el servicio humilde y desinteresado.
Un llamado a la santificación en el trabajo
Hacia el final de su alocución, León XIV recordó que toda actividad humana, incluido el trabajo policial, puede convertirse en un camino hacia la santidad cuando se realiza con amor y se orienta hacia el bien común.
Invitó a los carabineros a ver en su profesión una oportunidad diaria de crecimiento espiritual, donde cada acto de servicio puede transformarse en una oración viviente y cada intervención en favor de la justicia puede convertirse en un acto de amor hacia Dios y el prójimo.
La bendición papal y el compromiso renovado
El encuentro culminó con la bendición apostólica del Santo Padre sobre todos los presentes y sus familias, así como sobre todos los miembros del Arma de los Carabinieri que no pudieron estar presentes en la audiencia.
León XIV concluyó su mensaje con una exhortación final: que cada carabinero se sienta llamado a ser "ángel custodio" de la comunidad que sirve, protegiendo no solo la seguridad física, sino también contribuyendo a construir una sociedad más justa, fraterna y respetuosa de la dignidad humana.
Este encuentro reafirma una vez más la importancia que la Iglesia otorga al diálogo constructivo con las instituciones civiles y su reconocimiento hacia quienes dedican su vida al servicio del bien común desde sus respectivas vocaciones profesionales.
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