Un acontecimiento extraordinario marca el calendario cristiano de 2026: la ostensión de los restos de San Francisco de Asís desde el 22 de febrero hasta el 22 de marzo. Por primera vez en décadas, los peregrinos podrán rezar ante las reliquias del "Pobre de Asís" en la iglesia inferior de la Basílica que lleva su nombre.
Un evento de dimensiones históricas
Fray Giulio Cesareo ha destacado la magnitud de este evento: se esperan 370,000 personas, con una asistencia diaria de 15,000 fieles. Estas cifras nos hablan de la vigencia extraordinaria del mensaje franciscano en nuestros tiempos.
Para nosotros, católicos latinoamericanos, San Francisco de Asís representa una figura especialmente querida. Su amor por los pobres, su respeto por la creación, su radicalismo evangélico, resuenan profundamente en nuestro contexto social y espiritual.
"Señor, haz de mí un instrumento de tu paz. Donde haya odio, que yo lleve el amor..." - Oración atribuida a San Francisco
El mensaje universal del Pobre de Asís
Este año marca los 800 años de la muerte de San Francisco (1226-2026), y las celebraciones están dedicadas especialmente a la universalidad y relevancia de su mensaje. ¿Por qué este santo medieval sigue convocando multitudes en pleno siglo XXI?
La respuesta está en la radicalidad evangélica de su propuesta de vida:
Pobreza evangélica: En un mundo obsesionado con el consumo, Francisco nos recuerda que la felicidad no está en el tener, sino en el ser y en el dar.
Hermandad universal: Su famoso "Cántico del Hermano Sol" nos enseña a ver toda la creación como familia, anticipándose en siglos a la actual conciencia ecológica.
Paz y reconciliación: Su encuentro con el Sultán de Egipto durante las Cruzadas nos muestra que el diálogo interreligioso es posible y necesario.
Simplicidad de vida: Su rechazo a la complejidad innecesaria nos habla directamente a nosotros, agobiados por el estrés de la vida moderna.
Francisco y América Latina: una afinidad natural
No es casualidad que el Papa que precedió a León XIV haya elegido el nombre de Francisco. El santo de Asís encarna valores que son especialmente queridos en nuestro continente:
El amor preferencial por los pobres que caracteriza a la Iglesia latinoamericana encuentra en Francisco su modelo más puro.
La sencillez en el trato que valoramos en nuestra cultura se refleja perfectamente en el estilo franciscano.
La proximidad con la naturaleza que aún conservamos en muchas de nuestras comunidades rurales, encuentra eco en la espiritualidad franciscana.
La búsqueda de justicia social que inspira a muchos cristianos comprometidos, halla en Francisco un precursor luminoso.
Una peregrinación interior
Aunque pocos de nosotros podremos viajar físicamente a Asís para venerar estas reliquias sagradas, todos podemos participar espiritualmente de esta celebración extraordinaria:
Peregrinaje del corazón: Acercarnos interiormente a San Francisco mediante la oración, la lectura de sus escritos, la contemplación de su vida.
Conversión franciscana: Preguntarnos qué aspectos de nuestro estilo de vida necesitan ser "franciscanizados": simplificados, purificados, evangelizados.
Compromiso ecológico: Asumir con mayor seriedad nuestro cuidado de la "casa común", siguiendo las huellas del santo que llamaba hermanos al sol y hermana a la luna.
Las lecciones perennes de Francisco
En este 800 aniversario de su muerte, el mensaje de San Francisco adquiere una actualidad sorprendente:
"Donde hay desesperación, que yo lleve la esperanza. Donde hay tinieblas, que yo lleve la luz. Donde hay tristeza, que yo lleve la alegría."
Para las familias latinoamericanas que luchan contra la pobreza: Francisco nos enseña que la verdadera riqueza no está en lo material, sino en los vínculos de amor y la confianza en la Providencia.
Para los jóvenes que buscan sentido en un mundo confuso: Francisco nos muestra que la radicalidad evangélica es el camino hacia la plenitud personal.
Para los líderes cristianos tentados por el poder o la comodidad: Francisco nos recuerda que la autoridad en la Iglesia es servicio, no dominio.
Para los ambientalistas que luchan por la conservación: Francisco nos ofrece una espiritualidad que fundamenta el cuidado ecológico en el amor a Dios.
Iniciativas solemnes de celebración
Las celebraciones e iniciativas solemnes programadas en Asís no son solo eventos culturales o turísticos. Son oportunidades de gracia para que los peregrinos experimenten la transformación interior que San Francisco vivió en su propia época.
Cada oración ante sus restos sagrados, cada momento de silencio en la cripta donde reposa, cada contemplación de los frescos que narran su vida, se convierte en invitación personal a la conversión evangélica.
Francisco, maestro de oración
San Francisco nos dejó oraciones que siguen alimentando la espiritualidad cristiana. En este tiempo de ostensión de sus reliquias, podemos unirnos espiritualmente a los peregrinos de Asís con esta oración franciscana:
"Altísimo, omnipotente, buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.
A ti solo, Altísimo, corresponden, y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.
Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas, especialmente el señor hermano sol, el cual es día, y por el cual nos alumbras.
Y él es bello y radiante con gran esplendor: de ti, Altísimo, lleva significación.
Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas: en el cielo las has formado luminosas, preciosas y bellas."
Un llamado a la conversión ecológica
En estos tiempos de crisis ambiental global, la ostensión de los restos de San Francisco adquiere un significado profético. El santo que escribió el primer gran poema ecológico de la literatura cristiana nos llama a una "conversión ecológica" urgente.
Desde América Latina, tierra especialmente bendecida por la biodiversidad, podemos liderar esta conversión franciscana que nuestro planeta necesita.
La peregrinación a los restos de San Francisco en Asís nos recuerda que la santidad cristiana auténtica transforma no solo al individuo, sino que irradia bendición sobre toda la creación. El "Pobre de Asís" sigue siendo, 800 años después, maestro insuperable de vida evangélica integral.
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