En un momento crucial de la historia colombiana, la Conferencia Episcopal de Colombia ha alzado su voz profética durante su 120ª Asamblea Plenaria, haciendo un llamamiento urgente a la conversión del corazón y al diálogo constructivo. Este mensaje episcopal resuena con fuerza en un país que busca caminos de reconciliación y paz duradera.
El Compromiso Cristiano con la Democracia
Los obispos colombianos han hecho un llamado especial a los ciudadanos para que participen activamente en los procesos democráticos, ejerciendo el derecho al voto "en plena libertad y conciencia, sin sobornos". Esta exhortación refleja la enseñanza bíblica de la responsabilidad cívica, recordando las palabras del apóstol Pablo: "Que todos se sometan a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios" (Romanos 13:1).
"La participación ciudadana responsable es un deber moral que todo cristiano debe asumir con seriedad, buscando siempre el bien común por encima de los intereses particulares."
La Conversión del Corazón como Fundamento de la Paz
El mensaje episcopal subraya que la verdadera reconciliación nacional debe comenzar con la conversión personal. Esta transformación interior es esencial para construir una sociedad más justa y solidaria. Como nos enseña el profeta Ezequiel: "Os daré un corazón nuevo y pondré en vuestro interior un espíritu nuevo; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne" (Ezequiel 36:26).
La Iglesia católica colombiana reconoce que los cambios estructurales en la sociedad deben estar acompañados de una auténtica metanoia, una conversión que transforme las mentalidades y las actitudes hacia la construcción de la paz.
El Diálogo como Camino hacia la Unidad
Los obispos han enfatizado la importancia del diálogo como herramienta fundamental para superar las divisiones que afectan al país. Este llamado al diálogo no es simplemente una estrategia política, sino una expresión del mandamiento evangélico del amor al prójimo y la búsqueda de la unidad.
El diálogo constructivo requiere de virtudes cristianas fundamentales: la humildad para reconocer los propios errores, la caridad para comprender al otro, y la esperanza en la posibilidad de construir un futuro mejor. Como nos recuerda Santiago en su epístola: "Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira" (Santiago 1:19).
La Responsabilidad de los Líderes
La Asamblea Plenaria también ha dirigido su mensaje a los líderes políticos, sociales y religiosos del país, recordándoles su especial responsabilidad en la construcción de la paz. Los obispos han llamado a estos líderes a ser ejemplos de integridad, transparencia y servicio desinteresado al pueblo colombiano.
La corrupción electoral, mencionada específicamente en el llamado episcopal, representa una herida profunda en el tejido social que requiere sanación urgente. La Iglesia recuerda que la búsqueda del poder debe estar siempre orientada al servicio del bien común, no al beneficio personal.
Un Futuro de Esperanza para Colombia
A pesar de los desafíos que enfrenta la nación, el mensaje de los obispos está impregnado de esperanza cristiana. Esta esperanza no es ingenua, sino que se fundamenta en la fe en la capacidad de transformación que tiene el Evangelio cuando es vivido auténticamente por individuos y comunidades.
Los obispos invitan a todos los colombianos a ser constructores activos de la paz, recordando que esta tarea no es exclusiva de los líderes políticos, sino que compromete a cada ciudadano en su entorno familiar, laboral y social. La paz verdadera se construye día a día, en los pequeños gestos de reconciliación y perdón que transforman las relaciones humanas.
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