(Máximo García Ruiz, 06/03/2026) | El espíritu es intangible, imperceptible por medio de los sentidos. En su significado en hebreo, rúah se utiliza tanto para espíritu como para referiré al viento. Y ya en lengua griega, su equivalente, es decir, pneuma, mantiene idéntico significado. En ambos casos hace referencia a la parte incorpórea de la naturaleza humana. En la Torá (Antiguo Testamento) no existe ninguna otra palabra para referirse al viento. En el Nuevo Testamento prevalece la palabra pneuma al hacer referencia a espíritu equiparados sus efectos, viento y espíritu con el Espíritu (cfr. Juan 3:8).
Con el paso del tiempo el pensamiento y la literatura cristiana han ido identificando espíritu y alma, atribuyéndoles idéntico sentido y alcance. La Biblia por lo regular hace una diferencia entre ambos términos; para alma el término utilizado es nepès, principio de vida equivalente a la idea de vida individual, mientras para espíritu, como ya hemos indicado, se sirve de rúah, transmitiendo la idea de persona o ser, sin perder de vista que se habla de espíritu humano y Espíritu divino.
Si ajustamos debidamente ambos conceptos, espíritu y alma, sacaremos en conclusión que el ser humano es en sí mismo un alma, no que tenga alma. Y con respecto al espíritu, deduciríamos que el espíritu sería algo que se tiene no que se sea, lo cual nos lleva a concluir que el alma es vida visible a través de la cual se expresa el espíritu.
Aparte de que el término espíritu también se utilice para hacer referencia a determinadas actitudes como “mostrar buen espíritu”, “tener un espíritu celoso”, y otros muchos casos semejantes, sinónimos de actitud o talante; también para calificar determinadas conductas de diferente índole cuando son motivadas por impulsos de entidad superior a los producidos por estados emocionales derivados de la propia naturaleza humana. En el terreno religioso; y más concretamente en la cultura judeocristiana, el término espíritu ha ido circunscribiéndose al ámbito divino, para hacer referencia finalmente a la tercera persona de la Trinidad.
Contenido sobre el Espíritu Santo:
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