"¡Alegrémonos todos. Es Navidad!" Esta exclamación llena de gozo de Hefzi-ba Palomino captura el espíritu que debería caracterizar nuestra celebración del nacimiento de Cristo. La Navidad no es solo una fecha en el calendario; es la conmemoración del evento más importante en la historia de la humanidad: Dios haciéndose hombre para nuestra salvación.
El Milagro del Pesebre
"Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada." Esta imagen familiar del nacimiento de Jesús nos recuerda la humildad extraordinaria con la que el Salvador del mundo entró a la historia humana.
El contraste es asombroso: el Rey de reyes nace en las condiciones más humildes, sin fanfarria real ni comodidades palaciegas. Esta humildad desde su nacimiento establece el tono para todo su ministerio terrenal y demuestra el corazón de Dios hacia los humildes y necesitados.
"Porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor." - Lucas 2:11
Los Primeros Testigos
"En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar sus rebaños." Es significativo que los primeros en recibir la noticia del nacimiento de Cristo fueran pastores, personas consideradas de baja posición social en aquella época.
Esta elección divina nos enseña que el evangelio es para todos, especialmente para los humildes y marginados. Dios no escogió anunciar el nacimiento de Su Hijo a los poderosos o religiosos de la época, sino a trabajadores comunes que cuidaban sus rebaños durante la noche.
La Intervención Angelical
"Sucedió que un ángel del Señor se les apareció, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor." La aparición del ángel marca la irrupción de lo sobrenatural en lo cotidiano. El cielo no pudo contenerse ante la magnitud del evento y tuvo que proclamarlo en la tierra.
El temor inicial de los pastores es comprensible, pero rápidamente se convierte en gozo cuando comprenden la naturaleza de las buenas nuevas que están recibiendo. Este patrón se repite a menudo en las intervenciones divinas: el temor inicial da paso al gozo cuando entendemos que Dios viene en gracia, no en juicio.
"No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo." - Lucas 2:10
Buenas Nuevas de Gran Gozo
El mensaje del ángel especifica que estas son "nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo". El nacimiento de Cristo no es una buena noticia ordinaria; es una noticia de "gran gozo" que trasciende fronteras culturales, sociales y étnicas.
Este gozo no es superficial ni temporal como el que produce un evento agradable cualquiera. Es un gozo profundo y duradero basado en la realidad de que Dios ha visitado a Su pueblo y ha provisto salvación para toda la humanidad.
Para Todo el Pueblo
La universalidad del mensaje navideño es crucial. Cuando el ángel dice "para todo el pueblo", está declarando que esta salvación no está limitada a un grupo selecto, sino que está disponible para toda persona que crea. Esta inclusividad es parte fundamental del gozo navideño.
En un mundo dividido por diferencias de todo tipo, la Navidad proclama que en Cristo hay esperanza y salvación para todos. Esta es razón suficiente para que verdaderamente nos alegremos todos juntos, sin importar nuestro trasfondo o circunstancias.
El Gozo en Medio de las Dificultades
Es importante recordar que el primer Navidad ocurrió en circunstancias difíciles: ocupación romana, pobreza, desplazamiento forzado, y la falta de lugar adecuado para el nacimiento. Sin embargo, estas dificultades no impidieron el gozo celestial ni la celebración divina.
Esto nos enseña que nuestro gozo navideño no debe depender de circunstancias perfectas o situaciones ideales. El verdadero gozo de la Navidad trasciende las dificultades temporales porque está basado en realidades eternas.
"Y de repente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!" - Lucas 2:13-14
La Respuesta Adecuada
El llamado "alegrémonos todos" no es solo una sugerencia emocional; es la respuesta apropiada a la magnitud de lo que Dios ha hecho por nosotros. Cuando verdaderamente comprendemos que el Creador del universo se hizo bebé para salvarnos, la única respuesta lógica es el gozo desbordante.
Este gozo se manifiesta no solo en sentimientos, sino en acciones: adoración, servicio, generosidad, perdón, y amor hacia otros. El gozo verdadero de la Navidad se demuestra en cómo tratamos a quienes nos rodean.
Compartiendo el Gozo
Los pastores, después de recibir el mensaje angelical, "se fueron de prisa, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre". Su respuesta inmediata fue ir a verificar y luego compartir lo que habían visto y oído.
De la misma manera, nuestro gozo navideño debe ser contagioso. No es algo que guardamos para nosotros mismos, sino que compartimos con otros para que ellos también puedan experimentar la alegría de conocer al Salvador.
Navidad Todo el Año
Aunque celebramos la Navidad en una fecha específica, la realidad que conmemoramos debe producir gozo durante todo el año. Cristo nació una vez en Belén, pero su salvación está disponible todos los días para quienes creen en Él.
El espíritu de "alegrémonos todos" no debe limitarse a diciembre, sino caracterizar nuestra vida cristiana en cada época, recordando constantemente la razón fundamental de nuestro gozo: Dios con nosotros.
Un Llamado a la Celebración Genuina
En una época donde la Navidad puede verse opacada por el comercialismo, el estrés, o las tradiciones vacías, el llamado de Hefzi-ba Palomino nos regresa al corazón del asunto: tenemos razones reales y profundas para alegrarnos.
Que nuestra celebración navideña sea auténtica, centrada en Cristo, y desbordante del gozo que viene de saber que Dios nos ama tanto que se hizo uno de nosotros para salvarnos. ¡Alegrémonos todos, porque verdaderamente es tiempo de celebración!
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