Los creyentes pueden comprender y asimilar mejor el valor de la membresía eclesiástica si primero entienden la naturaleza misma de la iglesia. Como afirma Jonathan Leeman: "la esencia misma de la existencia de la iglesia se basa en el mensaje de un Señor y Salvador".
Más Que una Organización
La iglesia no es simplemente una organización religiosa o un club social, sino el cuerpo de Cristo en la tierra. La membresía, por tanto, no es una simple afiliación institucional sino una identificación con la familia de Dios y un compromiso con su misión.
"Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular." - 1 Corintios 12:27
Responsabilidades Mutuas
La membresía implica responsabilidades tanto hacia Dios como hacia los hermanos en la fe. Incluye el compromiso de participar activamente en la vida de la congregación, apoyar su ministerio, y someterse mutuamente en amor.
Protección y Cuidado
La membresía también proporciona un marco para el cuidado pastoral y la disciplina restaurativa cuando es necesaria. Estar formalmente conectado a una iglesia local ofrece protección espiritual y accountability que los "cristianos flotantes" no experimentan.
Testimonio Público
Al unirse formalmente a una iglesia, los creyentes hacen una declaración pública de su fe y su compromiso con los valores y la misión de esa congregación particular. Esto fortalece tanto al individuo como a la iglesia.
"Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones." - Hechos 2:42
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