Cuando los líderes de Irán alababan la Biblia

Fuente: Coalición por el Evangelio

El año pasado, en la Biblioteca Vaticana, tuve la oportunidad de ver una parte de la Biblia con una historia increíble. No era el famoso Codex Vaticanus, sino una traducción de los evangelios al persa de la década de 1740.

Cuando los líderes de Irán alababan la Biblia
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Si bien la traducción de los evangelios al idioma de un imperio musulmán es en sí misma digna de mención, la historia detrás de este texto en particular es aún más notable. Representa una de las dos ocasiones en las que el gobernante de Irán (o Persia, como se llamaba en Occidente antes de 1935) elogió la Biblia y promovió su propagación en la región.

En un tiempo en el que Irán se asocia a menudo con la hostilidad hacia el cristianismo, estos episodios nos recuerdan que Dios puede obrar a través de líderes inverosímiles e incluso malvados. Me siento animado —y motivado a orar— cuando reflexiono sobre las formas inesperadas en que Dios utilizó a líderes iraníes infames para difundir el evangelio. Permíteme presentarte a dos de ellos.

Nader Sah (1688-1747)

Podría decirse que el líder más despiadado de la historia de Irán fue Nader Sah, que gobernó Persia entre 1736 y 1747 y dirigió una serie incesante de campañas militares. Su saqueo de Delhi en 1739 fue quizás la mejor demostración de su poderío militar y su brutalidad. Después de tomar la ciudad, se produjo una revuelta que el sah aplastó, lo que provocó la muerte de hasta 20 000 civiles.

El sah, caracterizado como un «despótico y asesino en masa que causó destrucción a gran escala y arruinó su país», también reunió a eruditos judíos, católicos y armenios en Persia para traducir el Antiguo y el Nuevo Testamento. Esto incluía la copia de los evangelios que los misioneros católicos enviaron a la Biblioteca Vaticana.

Me siento animado —y motivado a orar— cuando reflexiono sobre cómo Dios ha utilizado a los líderes iraníes para apoyar la difusión del evangelio

Después de que los misioneros terminaran de traducir los evangelios, fueron a presentar la traducción a Nader Sah. Mientras esperaban una hora para ser recibidos por el sah, vieron cómo llevaban a su cámara a dieciocho personas que más tarde fueron sacadas sin vida, estranguladas. Con un temor que recordaba al de Ester al acercarse al rey persa Asuero, entraron en la corte del sah esperando el martirio. Sin embargo, el sah recibió la traducción al persa y los recompensó con una cantidad de plata equivalente a varios años de salario.

Las motivaciones de Nader Sah para desarrollar una traducción al persa de la Biblia no están claras. Es posible que quisiera comprender de forma más completa el judaísmo y el cristianismo en su imperio. Quizás esperaba sincretizar las religiones. Independientemente de sus motivaciones, fue el catalizador inesperado del primer intento de traducir toda la Biblia al persa.

Fath-Ali Sah Qajar (1772-1834)

Si Nader Sah fue uno de los líderes más despiadados de Irán, Fath-Ali Sah Qajar fue quizás uno de los más opulentos. Gobernó durante un período relativamente estable de tres décadas, desde 1797 hasta 1834. Es fácilmente reconocible en los retratos por su larga barba, su cintura delgada y su atuendo adornado con joyas.

En 1812, el misionero evangélico Henry Martyn completó la traducción del Nuevo Testamento al persa. Martyn, que conocía a William Wilberforce, Charles Simeon y William Carey, trabajó incansablemente en Shiraz, Persia, para traducir el Nuevo Testamento.

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Cuando terminó, él trató de presentarle una hermosa copia encuadernada a Fath-Ali Sah. Martyn llegó al campamento del sah, pero no pudo entrar en su corte para presentar el Nuevo Testamento. Sin embargo, un secretario le leyó al sah tres tratados que Martyn había escrito para presentar el evangelio a los musulmanes. Martyn murió cuatro meses después, a la temprana edad de 31 años, mientras trataba de regresar a Inglaterra.

Aunque Martyn no vivió para verlo, el embajador británico en Persia presentó su Nuevo Testamento persa a Fath-Ali Sah en 1814. Después de revisar el Nuevo Testamento, el sah envió una carta elogiándolo. Afirmó que Martyn había traducido el texto «en un estilo muy adecuado para los libros sagrados, es decir, con una dicción fácil y sencilla». Dijo que ordenaría a sus asistentes que le leyeran el Nuevo Testamento de principio a fin y que apoyaría su distribución por toda Persia. Aquellos que se «dedicaran virtuosamente» a difundir el Nuevo Testamento y a enseñar su significado, dijo el sah, serían «merecidamente honrados con […] el favor real».

Aunque sin duda hay elementos de adulación diplomática en esta carta, la aprobación del sah tuvo consecuencias de gran alcance. A lo largo del siglo XIX, misioneros como Peter Gordon y William Glen distribuyeron cientos de ejemplares por toda Persia con un grado relativo de libertad.

La soberanía de Dios y los líderes iraníes

Estas dos historias de líderes persas que apoyaron la traducción y distribución de la Biblia son sorprendentes a la luz de las actuales restricciones religiosas en Irán. Pero no es tan sorprendente a la luz de la historia bíblica.

En el Antiguo Testamento, el Señor utiliza soberanamente a los líderes persas para proteger a Su pueblo y llevar a cabo Su plan de redención. El rey Asuero hace circular una carta que salva al pueblo judío de una destrucción segura (Est 8:11-13). Nehemías recibe una carta de apoyo del rey persa Artajerjes para ayudar a reconstruir los muros de Jerusalén (Neh 2). El rey Ciro envía cantidades increíbles de oro y plata para apoyar la reconstrucción del templo de Jerusalén (Esd 1:2-4).

En el Antiguo Testamento, el Señor utiliza soberanamente a los líderes persas para proteger a Su pueblo y llevar a cabo Su plan de redención

Dios obra soberanamente para mover a los reyes y gobernantes, incluso a los reyes más paganos y a los gobernantes más despiadados, para que hagan Su voluntad. En Esdras 1:1, vemos que el Señor «movió el espíritu de Ciro, rey de Persia». La conexión entre la soberanía de Dios y Su dirección de un rey persa es muy clara en Isaías 44:24 – 45:25. Este pasaje enfatiza primero que es el Señor «creador de todo, / Que [extiende] los cielos [Él] solo» (v. 24). Volviéndose hacia Ciro, el Señor afirma que él «cumplirá todos [los] deseos [de Dios]» (v. 28). En el versículo siguiente, se hace referencia a Ciro como el ungido de Dios y aquel «a quien [Dios] ha tomado por la diestra» (45:1).

Oremos por el próximo gobernante de Irán. Oremos para que, como el Señor ha hecho antes en la historia, utilice al próximo líder para proteger a Su pueblo y promover la propagación del mensaje del evangelio. Tanto los cristianos como los musulmanes han sufrido mucho en Irán en las últimas décadas y, sin embargo, el evangelio sigue avanzando.

Deberíamos orar para que termine el sufrimiento en Irán. Pero también podemos confiar en que, en medio de la incertidumbre, los misiles y la guerra, nuestro Dios soberano guía la mano y frustra la voluntad de los gobernantes.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition.

">Coalición por el Evangelio.


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