En su mensaje para la Cuaresma 2026, que comienza el 18 de febrero, el Papa León XIV ofrece una perspectiva renovadora sobre las tradicionales prácticas cuaresmales. Más allá de la abstinencia de alimentos, Su Santidad invita a los católicos del mundo entero a practicar un ayuno más profundo y transformador: el ayuno de palabras hirientes, críticas destructivas y comentarios que lastiman el corazón humano.
El Ayuno de la Lengua: Una Disciplina Olvidada
"Durante estos 40 días de preparación pascual", expresa León XIV en su mensaje, "os invito a descubrir un ayuno que quizás hemos descuidado en nuestros tiempos: el ayuno de la lengua". Esta invitación resuena profundamente con las enseñanzas de Santiago: "Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana" (Santiago 1:26).
El Santo Padre recuerda que "las palabras tienen el poder de construir o destruir, de sanar heridas o de abrirlas más profundamente". En una época caracterizada por la polarización en redes sociales y la facilidad para emitir juicios precipitados, este llamado papal adquiere una relevancia especial.
Escuchar: La Otra Cara del Ayuno
Complementando el llamado al ayuno de palabras dañinas, León XIV enfatiza la importancia de cultivar la escucha auténtica. "Ayunar de palabras que hieren debe ir acompañado de un festín de escucha compasiva", señala en su mensaje. Esta dimensión de la espiritualidad cuaresmal encuentra eco en las palabras del profeta Isaías: "¿No es más bien el ayuno que yo escogí... compartir tu pan con el hambriento?" (Isaías 58:6-7).
"El verdadero ayuno cuaresmal no consiste únicamente en privarse del alimento del cuerpo, sino también en purificar el alimento del alma: nuestras palabras, nuestros pensamientos, nuestros juicios sobre los demás".
El Papa invita a redescubrir el arte de escuchar sin juzgar, de acompañar sin sermonear, de estar presente sin necesidad de tener siempre la última palabra. Como nos enseña el Eclesiástico: "Hay tiempo de callar, y tiempo de hablar" (Eclesiastés 3:7).
La Palabra que Edifica
En el mensaje papal, León XIV no solo llama a abstenerse de palabras hirientes, sino que propone una alternativa constructiva: "Que nuestro ayuno de críticas se transforme en banquete de palabras que edifican, consuelan y bendicen". Esta invitación encuentra fundamento sólido en las enseñanzas paulinas: "Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes" (Efesios 4:29).
El Santo Padre sugiere prácticas concretas para este Cuaresma renovada: reemplazar cada crítica con un elogio sincero, transformar cada murmuración en una oración por la persona mencionada, convertir cada juicio en un acto de misericordia.
El Silencio como Espacio Sagrado
Una dimensión particular del mensaje papal se centra en la valoración del silencio como espacio de encuentro con Dios. "En el silencio elegido y no impuesto", reflexiona León XIV, "descubrimos que Dios nos habla constantemente, pero solo podemos escucharlo cuando enmudece el ruido de nuestras propias voces".
Esta enseñanza resuena con la experiencia del profeta Elías, quien descubrió que Dios no estaba en el terremoto, el fuego o el viento fuerte, sino en "el silbo apacible y delicado" (1 Reyes 19:12). El silencio cuaresmal propuesto por el Papa no es vacío, sino pleno de la presencia divina.
Implicaciones Familiares y Sociales
El mensaje de León XIV tiene implicaciones profundas para la vida familiar y social. En el hogar, invita a padres y esposos a practicar la paciencia verbal, a los hijos a honrar con palabras respetuosas, y a toda la familia a crear espacios de diálogo auténtico libre de críticas destructivas.
A nivel social, este ayuno de palabras hirientes podría transformar ambientes laborales, comunidades parroquiales y la esfera pública. Como observa el Papa: "Una sociedad que aprende a ayunar de palabras venenosas descubre que puede alimentarse de diálogo constructivo y encuentro auténtico".
La Preparación para la Pascua
León XIV conecta esta disciplina cuaresmal con el misterio pascual: "Cristo en la cruz no respondió a las burlas, no devolvió insultos, no se defendió con palabras hirientes. Su silencio fue más elocuente que cualquier discurso". Esta contemplación del Señor crucificado ofrece el modelo perfecto para el ayuno de palabras dañinas.
"Que nuestra Cuaresma 2026", concluye el mensaje papal, "sea recordada como el tiempo en que aprendimos a ayunar no solo del pan, sino también de las palabras que entristecen el corazón de Dios y lastiman a nuestros hermanos".
Un Programa Práctico para 40 Días
El Santo Padre propone un programa concreto:
- Semanas 1-2: Identificar y eliminar palabras de crítica habitual
- Semanas 3-4: Practicar escucha activa en conversaciones familiares
- Semanas 5-6: Introducir palabras de bendición y gratitud diariamente
"Que al llegar la Pascua", concluye León XIV, "hayamos aprendido que las palabras pueden ser instrumentos de resurrección, capaces de devolver la vida a corazones heridos y esperanza a almas desalentadas".
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