El Venerable Fulton J. Sheen, uno de los comunicadores católicos más influyentes del siglo XX, tenía un secreto detrás de su extraordinaria capacidad evangelizadora: una profunda devoción a la Santísima Virgen María, especialmente bajo la advocación de Nuestra Señora de Lourdes. Esta devoción no era meramente sentimental, sino una fuente de fortaleza espiritual que alimentaba su ministerio y su vida de oración.
A lo largo de su vida, el futuro beato visitó la gruta de Lourdes más de treinta veces, convirtiendo este lugar sagrado en una especie de hogar espiritual donde renovaba sus fuerzas y profundizaba su relación con Dios a través de María.
El mensaje de Lourdes: Oración, penitencia y conversión
Las apariciones de Nuestra Señora a Santa Bernadette Soubirous en 1858 trajeron al mundo un mensaje de esperanza y llamada a la conversión que resonó profundamente en el corazón de Fulton Sheen. La Virgen María, presentándose como la Inmaculada Concepción, pidió oración, penitencia y la construcción de una capilla.
"Vaya a beber de la fuente y a lavarse en ella... Vaya a decir a los sacerdotes que se construya aquí una capilla y que se venga aquí en procesión." - Mensaje de Nuestra Señora de Lourdes
Para Sheen, Lourdes representaba la perfecta síntesis entre la oración contemplativa y la acción evangelizadora. En la gruta encontraba no solo paz espiritual, sino también inspiración para su misión de llevar a Cristo a las almas a través de los medios de comunicación.
Tres testimonios de una devoción extraordinaria
1. La promesa de la primera visita: Cuando Fulton Sheen visitó Lourdes por primera vez en 1930, siendo aún un joven sacerdote, hizo una promesa especial a la Virgen María. Se comprometió a rezar diariamente el rosario y a consagrar una hora diaria de adoración eucarística, prácticas que mantendría fielmente durante toda su vida.
2. El momento de la decisión televisiva: En 1951, cuando Sheen estaba considerando la propuesta de iniciar un programa de televisión, buscó la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes. Durante una de sus visitas a la gruta, experimentó una certeza interior de que debía aceptar el desafío. El programa "Life Is Worth Living" se convertiría en uno de los programas religiosos más exitosos de la historia.
3. La sanación espiritual en tiempos difíciles: Durante los momentos más difíciles de su vida, especialmente cuando enfrentó controversias dentro de la propia Iglesia, Sheen encontraba en Lourdes un refugio para su alma herida. Comentó que las aguas de Lourdes no solo sanaban cuerpos, sino que también restauraban esperanzas.
La teología mariana de Fulton Sheen
La devoción de Sheen hacia la Virgen María no era emotivismo vacío, sino una comprensión teológica profunda del papel de María en la economía salvífica. Para él, María era el modelo perfecto de la respuesta humana a la gracia divina, y Lourdes representaba un lugar privilegiado donde esta cooperación entre lo divino y lo humano se manifestaba de manera especial.
En sus sermones y escritos, Sheen frecuentemente hacía referencia a María como la "primera discípula" y "primera evangelizadora", conceptos que el Concilio Vaticano II más tarde desarrollaría ampliamente.
El legado mariano de un gran evangelizador
La beatificación de Fulton Sheen, aprobada recientemente por el Vaticano, representa el reconocimiento de una vida dedicada completamente a la evangelización. Sus biógrafos coinciden en que Sheen atribuía muchos de sus éxitos evangelizadores a la intercesión de la Virgen María, especialmente bajo la advocación de Nuestra Señora de Lourdes.
Lecciones para los evangelizadores contemporáneos
La importancia de la vida interior: El ejemplo de Sheen nos enseña que la eficacia evangelizadora no depende solo de técnicas comunicativas, sino fundamentalmente de la profundidad de la vida espiritual. Su hora diaria de adoración y su fidelidad al rosario fueron el combustible de su ministerio público.
La confianza en la intercesión mariana: En momentos de decisiones importantes, Sheen acudía constantemente a María buscando orientación. Esta actitud de dependencia espiritual le permitía mantener la humildad necesaria para ser un auténtico instrumento de Dios.
El testimonio de Fulton Sheen nos recuerda que María no es solo objeto de devoción, sino modelo y compañera de camino para todos los que se dedican a la evangelización. Su intercesión poderosa y su ejemplo de fidelidad continúan siendo fuentes de inspiración para quienes buscan llevar a Cristo a un mundo necesitado de esperanza.
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