"Si Dios es bueno y todopoderoso, ¿por qué existe el mal y el sufrimiento?" Esta pregunta, conocida como el problema del mal, ha sido el desafío intelectual más serio para la fe cristiana. Sin embargo, el cristianismo ofrece respuestas profundas y satisfactorias a esta antigua pregunta.
Distinguiendo Tipos de Mal
Es importante distinguir entre diferentes tipos de sufrimiento:
- Mal moral: Sufrimiento causado por decisiones humanas malévolas
- Mal natural: Sufrimiento causado por desastres naturales, enfermedades, etc.
- Mal existencial: El sufrimiento inherente a la condición humana finita
Cada tipo requiere consideraciones teológicas distintas.
"Dios susurra en nuestros placeres, habla en nuestra conciencia, pero grita en nuestros dolores." - C.S. Lewis
El Libre Albedrío y el Mal Moral
Gran parte del sufrimiento humano resulta de las decisiones malévolas de personas libres. Dios valoró tanto nuestra libertad que permitió la posibilidad del mal moral. Un mundo con seres libres capaces de amor genuino necesariamente incluye la posibilidad de odio y maldad.
El Mal Natural y la Caída
La doctrina bíblica de la Caída explica cómo el pecado humano corrompió no solo las relaciones humanas, sino toda la creación. Romanos 8:22 describe cómo "toda la creación gime" bajo los efectos del pecado, explicando los desastres naturales y la enfermedad.
El Valor del Sufrimiento
Paradójicamente, el sufrimiento puede producir bienes que serían imposibles sin él:
- Compasión y empatía genuinas
- Crecimiento del carácter y la virtud
- Dependencia de Dios y los demás
- Apreciación profunda de la bondad
- Solidaridad humana auténtica
Dios Como Compañero en el Sufrimiento
El cristianismo es único entre las religiones mundiales al presentar a un Dios que sufre con nosotros. En Cristo, Dios no solo permite el sufrimiento, sino que lo experimenta directamente. La cruz demuestra que Dios no es indiferente a nuestro dolor.
La Perspectiva Eterna
Pablo escribe en Romanos 8:18 que "los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera". Desde una perspectiva eterna, el sufrimiento temporal cobra un significado diferente cuando se ve en el contexto de la eternidad.
El Misterio Irreductible
El libro de Job enseña que no siempre tendremos respuestas completas al porqué del sufrimiento específico. A veces, la respuesta apropiada es la confianza humilde en la sabiduría y bondad de Dios, incluso cuando no entendemos completamente.
Respuestas Inadecuadas
Debemos evitar respuestas simplistas al sufrimiento:
- "Todo sucede por una razón" puede minimizar el dolor real
- "Dios nunca nos da más de lo que podemos soportar" no es bíblicamente preciso
- Sugerir que todo sufrimiento es castigo por pecado personal
El Ateísmo No Resuelve el Problema
El ateísmo no elimina el problema del mal, sino que lo hace más difícil. Sin Dios, no hay base objetiva para llamar "malo" a cualquier evento. El ateísmo no puede explicar por qué tenemos intuiciones morales sobre el bien y el mal.
La Esperanza Cristiana
El cristianismo promete que Dios "enjugará toda lágrima" y que "ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor" (Apocalipsis 21:4). Esta esperanza no minimiza el sufrimiento presente, pero lo coloca en un marco de redención final.
Viviendo con el Misterio
Como cristianos, no necesitamos tener respuestas perfectas a cada instancia de sufrimiento. Nuestra fe se basa en el carácter de Dios revelado en Cristo, no en nuestra capacidad de resolver todos los misterios. Podemos confiar en que el Dios que murió por nosotros también puede usar nuestro sufrimiento para propósitos buenos, incluso cuando no vemos cómo.
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